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Oración para el día de ayuno
Plegaria por un enfermo
La oración de los días jueves
El Poder del Santo Rosario
Novena a la Reina de la Paz Medjugorje
Oración a la Reina de la Paz
Veni Creator Spiritus - Ven Espíritu Santo
Rosario
Letanía de la Santísima Virgen
El Himno de Medjugorje
Gloria
Ave María
Padre Nuestro
Santa Misa




Oración para el día de ayuno
(Miércoles y viernes)

 

Padre amoroso, hoy he decidido ayunar.
Recuerdo que tus profetas ayunaban,
que Jesús Nuestro Señor ayunó,
y que también lo hicieron sus discípulos.
La Santísima Virgen también ayunó
y ahora me invita a que yo lo haga.
Padre Eterno, te ofrezco este día de ayuno.
Que a través de él pueda yo estar más cerca tuyo,
me muestre tus caminos y abra mis ojos
para que reconozca tus muchos dones.
Que mi corazón rebose de amor hacia Ti y hacia mi prójimo.
Señor, que este ayuno me haga crecer en comprensión
hacia el hambriento, el que está desposeído, el pobre.
Haz que vea mis posesiones como dones del peregrinar
que deben ser compartidos.
Dame también la gracia de la humildad
y la fuerza para hacer tu Voluntad.
Señor, que este ayuno me limpie de los malos hábitos,
calme mis pasiones, y aumente en mí tus virtudes.
Y tú, Madre mía, obtén para mí la gracia de ayunar con alegría,
que mi corazón pueda cantar contigo
un canto de acción de gracias.
Pongo en tus manos mi decisión de ayunar con firmeza.
Enséñame, a través del ayuno, a ser más y más
como tu Hijo Jesucristo, por medio del Espíritu Santo.
Amén.

Queridos hijos, hoy los invito a renovar la oración y el ayuno, aún con mayor entusiasmo, hasta que la oración se convierta en alegría para ustedes. Hijitos, quien ora no teme el futuro y quien ayuna no teme el mal. Les repito una vez más: sólo con la oración y el ayuno hasta las guerras pueden ser detenidas, las guerras de vuestra incredulidad y de vuestro miedo por el futuro (25/01/2001)
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Plegaria por un enfermo
 

El 22 de junio de 1985 la Sma. Virgen, dictándole a Jélena Vasilij la oración por un enfermo, le dijo:
“Queridos hijos: ¡La oración más hermosa que pueden rezar por un enfermo es precisamente ésta!”.
La Virgen agregó que el mismo Jesús la ha aconsejado. El Señor quiere que durante el rezo de esta plegaria, tanto el enfermo como quien intercede por él, se abandonen con confianza en las manos de Dios.
“¡Oh, Dios mío! El enfermo que se encuentra ante Ti ha venido a exponerte su voluntad, pidiéndote lo que juzga es para él la cosa más importante. Dios mío, infunde Tú en su corazón este convencimiento: ¡Lo importante es que gocemos de salud en el alma!.
¡Señor, que en todo se cumpla sobre él tu santa Voluntad! Si quieres su curación que se cure, pero si Tu voluntad es otra, que siga llevando su cruz.
También te pido por cuantos intercedemos por él: purifica nuestros corazones para hacernos dignos de transmitir, por nuestro medio, Tu divina misericordia.
Señor, protégelo y alivia sus penas. Que en él se cumpla Tu santa voluntad. Que por su medio sea revelado Tu Santo Nombre. Ayúdale a llevar con valentía su cruz”.
Se recita tres veces el “Gloria”
Soy todo tuyo María Virgen María, Madre mía, me consagro a ti
y confío en tus manos toda mi existencia.
Acepta mi pasado con todo lo que fue.
Acepta mi presente con todo lo que es.
Acepta mi futuro con todo lo que será.
Con esta total consagración te confío cuanto tengo y cuanto soy,
todo lo que he recibido de Dios.
Te confío mi inteligencia, mi voluntad, mi corazón.
Deposito en tus manos mi libertad, mis ansias y mis temores,
mis esperanzas y mis deseos, mis tristezas y mis alegrías.
Custodia mi vida y todos mis actos
para que le sea más fiel al Señor
y con tu ayuda alcance la salvación.
Te confío ¡Oh María! mi cuerpo y mis sentidos
para que se conserven puros y me ayuden en el ejercicio de las virtudes.
Te confío mi alma
para que tú la preserves del mal.
Hazme partícipe de una santidad igual a la tuya;
hazme conforme a Cristo, ideal de mi vida.
Te confío mi entusiasmo y el ardor de mi juventud,
para que tú me ayudes a no envejecer en la fe.
Te confío mi capacidad y deseos de amar;
enséñame y ayúdame a amar como tú has amado
y como Jesús quiere que se ame.
Te confío mis incertidumbres y angustias
para que en tu corazón yo encuentre seguridad,
sostén y luz en cada instante de mi vida.
Con esta consagración me comprometo a imitar tu vida.
Acepto las renuncias y sacrificios que esta elección comporta
y te prometo, con la gracia de Dios y con tu ayuda,
ser fiel al compromiso asumido.
¡Oh María!, soberana de mi vida y de mi conducta,
dispón de mí y de todo lo que me pertenece,
para que camine siempre junto al Señor bajo tu mirada de Madre.
¡Oh María! Soy todo tuyo
y todo lo que poseo te pertenece ahora y siempre. ¡Amén!
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La oración de los días jueves

Desde Medjugorje nuestra Madre del Cielo nos invita a que leamos todos los jueves (si es posible ante el Santísimo) el pasaje de Mateo, cap. 6 versículos del 24 al 34 que aquí transcribimos:
24 Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.
25 « Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
26 Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?
27 Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?
28 Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan.
29 Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos.
30 Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe?
31 No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos?
32 Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.
33 Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.
34 Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal. (Mt 6,24-34)

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Las distracciones en la oración El Padre Pío escribió: "cuando tengas distracciones no te distraigas aún más deteniéndote a considerar el porqué y el cómo y el dónde. Así como un viajero que erra su camino vuelve al correcto tan pronto como se da cuenta de ello, así también tú debes continuar meditando sin detenerte en las distracciones que tuviste.
El más hermoso credo es el que viene de tus labios en sequedad, en sacrificio, en dolor, en el supremo esfuerzo de una voluntad que no se dobla para siempre. Es este el que como relámpago penetra en la oscuridad del alma; es este el que como golpe de tempestad te levanta y te lleva hacia Dios".

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El Poder del Santo Rosario

La Santísima Virgen, que tiene unos 120 títulos o quizás más, en Fátima eligió este:
"Yo soy la Señora del Rosario"
San Francisco de Sales decía que el método más grande de oración es: rezar el Rosario.
Santo Tomás de Aquino predicó en Roma, durante 40 días corridos, sólo sobre el Ave María.
San Juan María Vianney, patrono de los párrocos, siempre tenía el rosario en la mano.
El Papa Adriano VI decía que "el Rosario es el látigo para el demonio".
"El Rosario es un tesoro de gracias" (Papa Pablo V).
El Beato y estigmatizado Padre Pío decía: "El Rosario es EL ARMA".
El Papa León XIII escribió 9 encíclicas sobre el Rosario.
El Papa Juan XXIII habló, como Sumo Pontífice, en 38 ocasiones acerca de Nuestra Señora y el Rosario. Él rezaba diariamente el Rosario completo, los 15 misterios.
San Louis Marie Grignion de Montfort escribió : "El Rosario es el arma más poderosa para tocar el Corazón de Jesús, Nuestro Redentor, quien ama a Su Madre."
El día tiene 1440 minutos. ¿Le darías el 1% de eso a Dios? El Rosario completo, los 15 misterios de gozo, de dolor y de gloria meditados representan sólo 1 hora y media de nuestro tiempo, y rezados con el corazón la eternidad.
"¡Argentina, canta y camina!" Este es el texto de la oración preparada por el Episcopado para rezar estos días. En algunas parroquias de Buenos Aires se entrega impresa con el rostro de Nuestro Señor Crucificado:
"Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Nos sentimos heridos y agobiados. Precisamos tu alivio y fortaleza.
"Queremos ser nación, una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Danos la valentía de la libertad de los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda.
"Tú nos convocas. Aquí estamos, Señor, cercanos a María, que desde Luján nos dice: ¡Argentina! ¡Canta y camina!
"Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Amén."

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Novena a la Reina de la Paz Medjugorje
1981 – 2001

Qué ofrecerle a Nuestra Señora por el 20o. Aniversario de sus apariciones

¿Qué podemos ofrecerle a la Reina de la Paz por este aniversario de sus apariciones?

Esta es la pregunta que se hacen muchos peregrinos, y nosotros respondemos con otra pregunta: ¿No sería el regalo más precioso que comenzáramos a vivir realmente sus mensajes?
El tema principal de los mensajes es el llamado a la paz y la reconciliación, pero Ella subraya a menudo que sólo podremos obtenerlas a través de la oración. Por eso es que Ella nos llama incesantemente a orar, a renovar la oración hasta que se convierta en gozo para nosotros, a orar con el corazón...
Hemos compuesto una sencilla novena con el profundo deseo de ofrecer algo especial a Nuestra Señora para este Aniversario, algo que una a todos sus hijos en el mundo entero, algo que nos ayude a vivir sus mensajes.


¿Por qué una Novena?

La idea de la Novena proviene del Nuevo Testamento, cuando María y los Apóstoles, 40 días después de la Resurrección de Jesús, permanecieron en oración por nueve días consecutivos. Ellos oraron con un solo corazón y perseveraron en la oración, esperando la venida del Espíritu Santo, el Paráclito, que les había sido prometido y quien los llenó cuando se cumplió el tiempo de Pentecostés (Hch 2,1). Desde entonces, las Novenas se han vuelto una práctica frecuente en la tradición de la Iglesia. También en Medjugorje, la Virgen nos llama: Queridos hijos, ofrezcan novenas, haciendo sacrificios a los cuales se sientan de lo más dispuestos. (Julio 25 de 1993)

¿Cómo rezar esta Novena?


Cada día está dedicado a orar por una intención especial. Rezamos por esta intención, meditando en los textos propuestos, por medio de los Misterios Gloriosos del Rosario. El primer texto es un pasaje del Evangelio, el segundo - un mensaje de Nuestra SEñora de alguno de los aniversarios previos, y el tercero - un pasaje del Catecismo de la Iglesia Católica. Estos han sido elegidos para dar una triple perspectiva de la intención de oración: un Evangelio, un pensamiento mariano (por medio de los mensajes de Medjugorje) y la visión eclesial, para ayudar a la persona que guía la oración e introduce los Misterios. Los pasajes del Catecismo sobre la oración nos muestran la riqueza, la profundidad y la inmensidad de la experiencia de la oración cristiana, la cual nos recuerda la Virgen aquí en Medjugorje. La oración conclusiva reúne todas las intenciones de oración respecto a la intención del día.
Unidos hacia algo nuevo
Creemos que esta unión en la oración traerá una nueva experiencia del amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Esta experiencia es siempre un nuevo comienzo, un pasaje a un nuevo nivel de existencia. Las guerras reales, las guerras de nuestras dudas e incredulidad, pueden ser detenidas e incluso las leyes naturales pueden ser cambiadas a través de la oración. Esperamos, sinceramente, que nuestra oración en común, unidos en el Corazón de María por la victoria de su Corazón Inmaculado, nos obtendrán la conversión de nuestros corazones y nuestras vidas y constituirán además el regalo más precioso para Nuestra Señora.

Primer día
Oramos por los Videntes

1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación

Jesús dijo a Sus discípulos: Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo cuando aún estaba con ustedes; que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios y el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto. Ahora yo les voy a enviar al que mi Padre les prometió. Permanezcan, pues, en la ciudad, hasta que reciban la fuerza de lo alto. (Lucas 24,44-49)
¡Queridos hijos! Hoy les doy gracias por vivir y dar testimonio de mis mensajes con su vida. Hijitos, sean fuertes y oren para que la oración pueda darles fortaleza y alegría. Sólo de este modo cada uno de ustedes será mío y Yo los guiaré por el camino de la salvación. Hijitos, oren y con su vida den testimonio de mi presencia aquí. Que cada día sea para ustedes un gozoso testimonio del amor de Dios. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! (Mensaje, Junio 25 de 1999)
La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes» (san Juan Damasceno, f.o. 3,24). ¿Desde dónde hablamos cuando oramos? ¿Desde la altura de nuestro orgullo y de nuestra propia voluntad, o desde «lo más profundo» (Sal 130,14) de un corazón humilde y contrito? El que se humilla es ensalzado (cf. Lc 18,9-14). La humildad es la base de la oración. «Nosotros no sabemos pedir como conviene» (Rm 8,26). La humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración; el hombre es un mendigo de Dios (cf. san Agustín, serm. 56, 6,9). (CCC: 2559)
4. Letanía de la Santísima Virgen
Oración conclusiva: Señor, Tú llamas a todos los cristianos a ser testigos reales de Tu vida y Tu amor. Hoy, Te damos gracias de manera especial por los videntes y por su misión de dar testimonio de los mensajes de la Reina de la Paz. Te presentamos todas sus necesidades. Rogamos por cada uno de ellos en lo personal para que Tú estés cerca de ellos, a fin de que puedan crecer incesantemente en la experiencia de Tu fortaleza. Te pedimos que los conduzcas a una oración cada vez más profunda y humilde, mientras siguen dando testimonio de la presencia de la Virgen en Medjugorje. Amén.

Segundo Día
Oremos por todos los Sacerdotes que sirven en el Santuario

1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación

Jesús dijo a Sus discípulos: Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre; y cualquier cosa que pidan en mi nombre, yo la haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Yo haré cualquier cosa que me pidan en mi nombre. (Juan 14,12-14)
¡Queridos hijos! Hoy estoy con ustedes de una manera especial y les traigo mi bendición maternal de paz. Yo oro por ustedes e intercedo por ustedes ante Dios, a fin de que puedan comprender que cada uno de ustedes es portador de paz. No pueden tener paz, si su corazón no está en paz con Dios. Por tanto, hijitos, oren, oren, oren, puesto que la oración es el fundamento de su paz. Abran su corazón y denle tiempo a Dios, para que El llegue a ser su Amigo. Cuando se crea una verdadera amistad con Dios, no hay tempestad que la pueda destruir. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! (Mensaje, Junio 25 de 1997)
Si conocieras el don de Dios (Jn 4,10). La maravilla de la oración se revela precisamente allí, junto al pozo donde vamos a buscar nuestra agua: allí Cristo va al encuentro de todo ser humano, es el primero en buscarnos y el que nos pide de beber. Jesús tiene sed, su petición llega desde las profundidades de Dios que nos desea. La oración, sepámoslo o no, es el concentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de El (cf. san Agustín, quaest.64, 4). Tú le habrías rogado a él, y él te habría dado agua viva (Jn 4,10). Nuestra oración de petición es paradójicamente una respuesta. Respuesta a la queja del Dios vivo: A mí me dejaron, Manantial de aguas vivas, para hacerse cisternas, cisternas agrietadas (Jr 2,13), respuesta de fe a la promesa gratuita de salvación (cf. Jn 7,37-39; Is 12,3; 51,1), respuesta de amor a la sed del Hijo único (cf. Jn 19,28; Za 12,10; 13,1). (CCC: 2560, 2561)
4. Letanía de la Santísima Virgen
Oración conclusiva: Señor, Tú eres la única fuente de vida, el Unico que puede saciar nuestra sed de amor y amistad. Te damos gracias por Tu humildad al actuar por medio de un hombre sencillo, un sacerdote, entregándote así al pueblo en la Santa Misa, en los Sacramentos, en la Bendición. Hoy, invocamos de manera especial Tu bendición sobre todos los sacerdotes que sirven en el Santuario de la Reina de la Paz. Haz que puedan descubrir aún más el poder de la fe por la cual Tú les concedes cualquier cosa que ellos Te pidan. Que lleguen a ser igualmente portadores auténticos de la paz, fruto de su profunda y sentida amistad Contigo. Amén.

Tercer Día
Oremos por todos los Fieles de la Parroquia de Medjugorje

1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación

Jesús dijo a Sus discípulos: Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como el sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos. (Juan 15,5-8)
¡Queridos hijos! Hoy les doy gracias por todos los sacrificios que han ofrecido en estos días. Hijitos, los invito a abrirse a Mí y a decidirse por la conversión. Sus corazones, hijitos, aún no están completamente abiertos a mí y por eso, los invito de nuevo a abrirse a la oración, a fin de que en la oración el Espíritu Santo los ayude a que sus corazones se vuelvan de carne y no de piedra. Hijitos, gracias por haber respondido a mi llamado y por haberse decidido a caminar Conmigo hacia la santidad. (Mensaje, Junio 25 de 1996)
¿De dónde viene la oración del hombre? Cualquiera que sea el lenguaje de la oración (gestos y palabras), el que ora es todo el hombre. Sin embargo, para designar el lugar de donde brota la oración, las Sagradas Escrituras hablan a veces del alma o del espíritu, y con más frecuencia del corazón (más de mil veces). Es el corazón el que ora. Si éste está alejado de Dios, la expresión de la oración es vana. (CCC: 2562)
4. Letanía de la Santísima Virgen
Oración conclusiva: Gracias, Señor, por Tu amor, gracias por el llamado a permanecer con el corazón en Tu amor y dar así mucho fruto. Gracias por haber elegido esta parroquia de manera especial, entregándosela a Tu Madre, la Reina de la Paz, con la misión de llamar al mundo a la paz y la reconciliación, a la conversión por medio de la renovación del ayuno y la oración. Gracias por la apertura de cada corazón que supo cómo recibirla y le permitió hacer de cada uno un signo visible para aquellos que vienen aquí. Hoy Te rogamos, Señor, que hagas de esta parroquia un signo aún mayor del Reino de Dios y que ayudes a los parroquianos, a convertirse en frutos gozosos y santos de la presencia de Nuestra Señora. Amén.

Cuarto día
Oramos por todos los Líderes de la Iglesia

1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación

Jesús dijo a Sus discípulos: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no caminará en la oscuridad y tendrá la luz de la vida. (Juan 8,12)
¡Queridos hijos! Hoy estoy feliz de verlos en tan gran número, que ustedes hayan respondido y hayan venido a vivir mis mensajes. Los invito, hijitos, a ser mis gozosos portadores de la paz en este mundo atribulado. Oren por la paz, a fin de que cuanto antes reine un tiempo de paz que mi Corazón aguarda con impaciencia. Yo estoy cerca de ustedes, hijitos, e intercedo ante el Altísimo por cada uno y los bendigo a todos con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! (Mensaje, Junio 25 de 1995)
El corazón es la morada donde yo estoy, o donde yo habito (según la expresión semítica o bíblica: donde yo me adentro). Es nuestro centro escondido, inaprensible ni por nuestra razón ni por la de nadie; sólo el Espíritu de Dios puede sondearlo y conocerlo. Es el lugar de la decisión, en lo más profundo de nuestras tendencias psíquicas. Es el lugar de la verdad, allí donde elegimos entre la vida y la muerte. Es el lugar del encuentro, ya que, a imagen de Dios, vivimos en relación: es el lugar de la Alianza. (CCC: 2563)
4. Letanía de la Santísima Virgen
Oración conclusiva: Gracias, oh Señor, por darnos a la Iglesia como Madre y Esposa, para guiarnos en nuestra vida terreno por un camino de luz hacia Ti. Gracias, porque en la Iglesia todos somos hermanos y hermanas, y miembros de Tu Cuerpo Místico. Hoy oramos por quienes conducen a Tu Iglesia para que incesantemente renueven en sí mismos su alianza Contigo, que eres la única y verdadera Cabeza de la Iglesia, a fin de convertirse en portadores fieles y gozosos de la paz y la verdad en este mundo atribulado. Amén.


Quinto Día
Oramos por todos los Peregrinos que ya han venido a Medjugorje

1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación

Jesús dijo a Sus discípulos: El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? (Marcos 8,34-36)
¡Queridos hijos! Hoy estoy contenta a pesar de que todavía hay cierta tristeza en mi Corazón por aquellos que comenzaron a seguir este camino y después lo abandonaron. Mi presencia aquí es por tanto para conducirlos por un nuevo camino, el camino de la salvación. Por eso, Yo los invito día a día a la conversión, pero si ustedes no oran, no pueden decir que se están convirtiendo. Yo oro por ustedes e intercedo ante Dios por la paz; primero, por la paz en sus corazones, después, alrededor de ustedes a fin de que Dios sea su paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! (Mensaje, Junio 25 de 1992)
La oración cristiana es una relación de Alianza entre Dios y el hombre en Cristo. Es acción de Dios y del hombre; brota del Espíritu Santo y de nosotros, dirigida por completo al Padre, en unión con la voluntad humana del Hijo de Dios hecho hombre. (CCC 2564)
Oración conclusiva: Nuestras vidas, oh Señor, están en Tus manos. Sólo Tú sabes lo que necesitamos para ser salvados. Gracias por enseñarnoslo aquí en Medjugorje durante 20 años por medio de Tu Madre, quien vino a guiarnos por el camino de la salvación. Bendice y fortalece a todos aquellos que comenzaron a recorrer el camino de la conversión y la oración aquí en Medjugorje. Fortalece su fe, su esperanza y su caridad, y no permitas nunca que traicionen su alianza Contigo. Amén.

Sexto Día
Oramos por todos los Peregrinos que vendrán a Medjugorje

1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación

En aquel tiempo exclamó Jesús: «¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar (Mateo 11,25-30)
¡Queridos hijos! Hoy, también Yo me regocijo por su presencia aquí. Yo los bendigo con i bendición maternal e intercedo ante Dios por cada uno de ustedes. Los llamo de nuevo a vivir mis mensajes y a ponerlos en práctica en sus vidas. Yo estoy con ustedes y los bendigo a todos día a día. Queridos hijos, éstos son tiempos particulares y por eso, Yo estoy con ustedes para amarlos y proteger sus corazones de Satanás y para llevarlos a todos más cerca del Corazón de Jesús, mi Hijo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! (Mensaje, Junio 25 de 1993)
En la nueva Alianza, la oración es la relación viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo. La gracia del Reino es la unión de la Santísima Trinidad toda entera con el espíritu todo entero (san Gregorio Nac., or. 16,9). Así, la vida de oración es estar habitualmente en presencia de Dios, tres veces Santo, y en comunión con El. Esta comunión de vida es posible siempre porque, mediante el bautismo, nos hemos convertido en un mismo ser con Cristo (cf. Rm 6,5). La oración es cristiana en tanto en cuanto es comunión con Cristo y se extiende por la Iglesia que es su Cuerpo. Sus dimensiones son las del Amor de Cristo (cf. Ef 3,18-21). (CCC: 2565)
4. Letanía de la Santísima Virgen
Oración conclusiva: Nosotros no Te hemos escogido a Ti, oh Señor, sino Tú nos has escogido a nosotros. Sólo Tú conoces a todos los pequeños que recibirán la gracia de la revelación de Tu amor por medio de Tu Madre, aquí en Medjugorje. Oramos por todos los peregrinos que vendrán a Medjugorje: protege sus corazones de todo ataque satánico y ábrelos a todas las inspiraciones que vienen de Tu Corazón y del Corazón de María. Amén.

Séptimo Día
Oramos por todos los Grupos de Oración de Medjugorje y Centros de Paz en Todo el Mundo

1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación

Jesús dijo a sus discípulos: Traten a los demás como ustedes quieren que ellos lo traten. En esto se resumen la ley y los profetas. Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran! (Mateo 7,12-14)
¡Queridos hijos! Hoy los invito al amor que es leal y agradable a Dios. Hijos míos, el amor lo acepta todo, aún lo que es duro y amargo por amor a Jesús que es Amor. Por tanto, queridos hijos, oren a Dios para que El venga en su auxilio, pero no según sus deseos sino según Su amor. Entréguense a Dios para que El pueda curarlos y consolarlos y pueda perdonarles todo aquello en ustedes que es un impedimento en el camino del amor. Así, Dios podrá moldear sus vidas y ustedes crecerán en el camino del amor. Glorifiquen a Dios, mis queridos hijos, con el Himno a la Caridad para que el amor de Dios pueda crecer en ustedes día a día hasta su total plenitud. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! (Mensaje, Junio 25 de 1988).
En la oración, el Espíritu Santo nos une a la Persona del Hijo Unico, en Su humanidad glorificada. Por medio de ella y en ella, nuestra oración filial comulga en la Iglesia con la Madre de Jesús (cf. Hch 1,14). Desde el sí dado por la fe en la anunciación y mantenido sin vacilar al pie de la cruz, la maternidad de María se extiende desde entonces a los hermanos y a las hermanas de su Hijo, que son peregrinos todavía y que están ante los peligros y las miserias (LG 62). Jesús, el único Mediador, es el Camino de nuestra oración; María, su Madre y nuestra Madre, es para transparencia de El: María muestra el Camino [Hodoghitria], ella es su signo, según la iconografía tradicional de Oriente y Occidente. (CCC: 2673, 2674)
4. Letanía de la Santísima Virgen
Oración conclusiva: El amor es signo de reconocimiento a Tus discípulos, oh Señor. Te damos gracias por cada respuesta de amor dada a través del servicio y los dones a los demás. Oramos por todos los miembros de los Grupos de Oración y Centros Medjugorje en todo el mundo. Haz que, unidos a Tu Madre, puedan siempre mostrar con valor y decisión, dentro de sus familias y dondequiera que vivan, el camino estrecho, el único camino que lleva a Ti. Ayúdalos a crecer día a día en la plenitud de Tu Amor. Amén.


Octavo Día
Oremos por la realización de todos los frutos y Mensajes de Medjugorje

1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación

Jesús dijo a Sus discípulos: Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que crea en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios. La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no se descubran. En cambio el que obra el bien conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios. (Juan 3,26-21)
¡Queridos hijos! Hoy, en este grandioso día que ustedes me han regalado, deseo bendecirlos a todos y decirles: OEEstos días, mientras Yo estoy con ustedes, son días de gracia. Yo deseo instruirlos y ayudarlos a caminar en el camino de la santidad. Hay muchas personas que no desean entender mis mensajes y aceptar con seriedad lo que Yo estoy diciendo. Pero ustedes... Por eso los llamo y les pido que con sus vidas y con su diario vivir den testimonio de mi presencia. Si ustedes oran, Dios los ayudará a descubrir la verdadera razón de mi presencia. Por eso, hijitos, oren y lean las Sagradas Escrituras, de tal manera que, por medio de mi venida, ustedes descubran en las Sagradas Escrituras el mensaje para ustedes.þ ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! (Mensaje, Junio 25 de 1991)
María es la orante perfecta, figura de la Iglesia. Cuando le rezamos, nos adherimos con Ella al designio del Padre, que envía a su Hijo para salvar a todos los hombres. Como el discípulo amado, acogemos (cf. Jn 19,27) a la Madre de Jesús, hecha madre de todos los vivientes. Podemos orar con Ella y a Ella. La oración de la Iglesia está sostenida por la oración de María. La Iglesia se une a María en la esperanza (cf. LG 68-69). (CCC: 2679)
4. Letanía de la Santísima Virgen
Oración conclusiva: Te damos gracias, oh Padre, habernos dado a Tu Hijo y a Su Madre, a fin de que nadie de quienes crean en Ellos y los escuchen se pierdan. Gracias por cuidar de cada persona y, en Tu misericordia, por no condenar a nadie. Hoy Te pedimos que se realice todo aquello por lo que Nuestra Señora ha rogado aquí en Medjugorje y para que cada gracia que ha sido derramada aquí se difunda en el mundo. Que esto traiga frutos de santidad y Te sirva en Tu plan de salvación. Amén.


Noveno Día
Oremos por las Intenciones de la Reina de la Paz

1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación

En ese tiempo, Jesús dijo: Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me diste, porque me has amado desde antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo sí te conozco y éstos han conocido que Tú me enviaste. Yo les he dado a conocer tu nombre y se los seguiré dando a conocer, para que el amor con que me amas esté en ellos y yo también en ellos. (Juan 17,24-26)
¡Queridos hijos! Hoy les doy las gracias y deseo invitarlos a la paz de Dios. Yo deseo que cada uno de ustedes experimente en su corazón esa paz que sólo Dios da. Hoy quiero bendecirlos a todos; los bendigo con la bendición del Señor. Les suplico, queridos hijos, que sigan y que vivan mi camino. Yo los amo, queridos hijos, y por eso los llamo -no sé ya cuántas veces- y les agradezco todo aquello que ustedes están haciendo por mis intenciones. Les suplico que me ayuden, para que Yo pueda ofrecerlos al Señor para que El los salve y los guíe por el camino de la salvación. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! (Mensaje, Junio 25 de 1987)
La oración de María se nos revela en la aurora de la plenitud de los tiempos. Antes de la encarnación del Hijo de Dios y antes de la efusión del Espíritu Santo, su oración coopera de manera única con el designio amoroso del Padre: en la anunciación, para la concepción de Cristo (cf. Lc 1,38); en Pentecostés para la formación de la Iglesia, Cuerpo de Cristo (cf. Hch 1,14). En la fe de su humilde esclava, el don de Dios encuentra la acogida que esperaba desde el comienzo de los tiempos. La que el Omnipotente ha hecho llena de gracia responde con la ofrenda de todo su ser: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Fiat ésta es la oración cristiana: ser todo de El, ya que El es todo nuestro. (CCC: 2617)
4. Letanía de la Santísima Virgen
Oración conclusiva: Te damos gracias, oh Padre, por el don de oración que nos permite tocar Tu corazón; oración en la que Tú te entregas enteramente a nosotros y con la cual nos enseñas a entregarnos enteramente a Ti. Hoy oramos por todas las intenciones de la Reina de la Paz y por todo lo que es necesario para que el mundo entero, por medio de María, pueda entrar en Tu gloria, la gloria de la Santísima Trinidad. Amén.
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Oración a la Reina de la Paz

¡María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la Paz!
Tú viniste a nosotros para llevarnos a Dios.
¡Hágase en mí según Tu voluntad!,
sino vivirla tal como Tú lo hiciste.
Ponemos en Tus manos nuestras manos,
a fin de que puedas conducirnos a Jesús
en medio de todas las aflicciones y pesares.
Por Cristo, Nuestro Señor.
Amén.

Rezar el Credo, 7 Padrenuestros, 7 Avemarías y 7 Glorias...
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Veni Creator Spiritus - Ven Espíritu Santo

Ven, Creador, Espíritu amoroso,
ven y visita el alma que a ti clama
y con tu soberana gracia inflama
los pechos que creaste poderoso.

Tú que abogado fiel eres llamado
del Altísimo don, perenne fuente
de vida eterna, caridad ferviente,
espiritual unción, fuego sagrado.

Tú te infundes al alma en siete dones,
fiel promesa del Padre soberano;
tú eres el dedo de su diestra mano,
tú nos dictas palabras y razones.

Ilustra con tu luz nuestros sentidos,
del corazón ahuyenta la tibieza,
haznos vencer la corporal flaqueza,
con tu eterna virtud fortalecidos.

Por ti, nuestro enemigo desterrado,
gocemos de paz santa duradera,
y, siendo nuestro guía en la carrera,
todo daño evitemos y pecado.

Por ti al eterno Padre conozcamos,
y al Hijo, soberano omnipotente,
y a ti, Espíritu, de ambos procedente,
con viva fe y amor siempre creamos.
Amén.

Ven Espíritu Santo, llena los corazones de Tus fieles y enciende en ellos el fuego de Tu amor.
Envía, Señor, Tu Espíritu y todo será creado.
Y renovarás la faz de la tierra.
Oremos: Oh Dios, que con la luz del Espíritu Santo enseñas a Tus fieles a conocer la verdad, concédenos conocerla en el mismo Espíritu y gozar siempre de sus consuelos. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.
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Rosario

Misterios Gozosos
1. La Anunciación del Angel a María
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
2. La Visitación de María a Isabel
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
3. El Nacimiento de Nuestro Señor en Belén
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
4. La Presentación en el Templo
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
5. El Niño Jesús Hallado en el Templo
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.

Misterios Dolorosos
1. La Agonía de Jesús en el Huerto
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
2. La flagelación de Nuestro Señor
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
3. La Coronación de Espinas
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
4. Jesús con la Cruz a Cuestas
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.

Misterios Gloriosos
1. La Resurrección de Jesús de entre los Muertos
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
2. La Ascensión de Jesús al Cielo
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
3. La Venida del Espíritu Santo
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
4. La Asunción de María al Cielo
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
5. La Coronación de la Santísima Virgen
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
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Letanía de la Santísima Virgen

Señor, ten misericordia de nosotros
Cristo, ten misericordia de nosotros
Señor, ten misericordia de nosotros
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Dios, Padre Celestial, ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros
Trinidad Santísima, un solo Dios, ten misericordia de nosotros
Santa María, ruega por nosotros
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las vírgenes,
Madre de Jesucristo,
Madre de la Divina Gracia,
Madre de la Iglesia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre virginal,
Madre inmaculada,
Madre incorrupta,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la eterna sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual de elección,
Vaso precioso de la gracia,
Vaso insigne de devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consuelo de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina elevada al cielo,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la Familia,
Reina de la Paz,
C. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Perdónanos, Señor.
C. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Escúchanos, Señor.
C. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Ten misericordia de nosotros. Bajo Tu amparo nos acogemos,
Santa Madre de Dios: no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestra necesidad, antes bien, líbranos siempre de todos los peligros, oh Virgen gloriosa y bendita.
C. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
C. Ruega por nosotros y por nuestro Santísimo Padre, el Papa N. El Señor lo bendiga y lo conserve, lo haga feliz en esta tierra y no lo entregue en manos de sus enemigos.
R. Amén.
Oremos
Te suplicamos, Señor, que derrames Tu gracia en nuestras almas para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación de Tu Hijo Jesucristo, por Su Pasión y Cruz, seamos llevados a la gloria de Su Resurrección.
Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor.
R. Amén.

¡Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra! ¡Dios te salve! A ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suplicamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
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El Himno de Medjugorje
(Traducción del P. Tiberio Munari)

Hoy venimos,
buena Madre
de lugares diferentes,
a traerte nuestras penas
y plegarias muy fervientes.
Dulce Reina de la Paz,
tu sonrisa nos consuela,
tu mensaje, oh María,
el amor de Dios revela.

Sepan todos, hijos míos,
que los amo inmensamente,
y por eso con ustedes
tanto quiero estar presente.
Dulce Reina...
Gracias Madre y Reina nuestra
escogida criatura;
oh María, de Dios eres
sacramento de ternura.

Dulce Reina...

Virgen digna de alabanza,
Tú me ayudas, Tú me guías,
en Ti tengo mi esperanza,
Tú me guardas noche y día.
Dulce Reina...
Tu insistencia con nosotros
de que hagamos oración,
razón tiene que alcancemos
la gran paz del corazón.
Dulce Reina...
Poderosa, victoriosa,
sin mancilla, Virgen Santa,
de Dios Hija, Madre, Esposa,
satanás de Ti se espanta.
Dulce Reina...
Dulce Madre, Virgen pura,
serás siempre mi ilusión;
y por eso te consagro,
alma, cuerpo y corazón.
Dulce Reina...
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GLORIA
Slava Ocu, i Sinu, i Duhu Svetomu;
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo;
kako bija¾e na pocetku, tako i sada i vazda;
como era en el principio, ahora y siempre;
i u vijeke vjekova. Amen.
y por los siglos de los siglos. Amén.


OH, JESUS MIO
O moj Isuse, oprosti nam na¾e grijehe;
Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados;
ocuvaj nas od paklenoga ognja;
líbranos del fuego del infierno;
i dovedi u raj sve du¾e,
Y lleva al Cielo a todas las almas,
osobito one kojima je najpotrebnije tvoje milosrde.
especialmente a aquellas más necesitadas de tu misericordia

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AVE MARÍA
Zdravo Marijo, milosti puna, Gospodin s tobom;
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Sen´or es contigo;
Blagoslovljena ti medu ¦enama
Bendita tu eres entre todas las mujeres
i blagoslovljen plod utrobe tvoje, Isus.
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Sveta Marijo, Majko Bo¦ja,
Santa María, Madre de Dios,
moli za nas gre¾nike sada i na cas smrti na¾e.
ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amen.

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PADRE NUESTRO
N: Oce na¾, koji jesi na nebesima, sveti se ime tvoje.
Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu nombre.
Dodi kraljevstvo tvoje. Budi volja Tvoja,
Venga a nosotros Tu reino. Hágase Tu voluntad,
kako na nebu tako i na zemlji.
así en los Cielos como en la Tierra.
Kruh na¾ svagdanji daj nam danas.
Dános hoy nuestro pan de cada día.
I otpusti nam duge na¾e,
Y perdónanos nuestras ofensas
kako i mi otpu¾tamo du¦nicima na¾im.
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
I ne uvedi nas u napast, nego izbavi nas od zla.
Y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal.

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LA SANTA MISA
Nota: La ¨S¨ se refiere a lo que reza el Sacerdote, y la ¨N¨ lo que respondemos nosotros. 1) ENTRADA
S: U ime Oca, i Sina i Duha Svetoga.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
N: Amen.
S: Milost Gospodina na¾ega Isusa Krista,
ljubav Boga i zajedni¾tvo Svetoga Duha sa
svima vama...
Que la gracia de Nuestro Sen´or Jesucristo, el amor de Dios y
la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros...
N: I s duhom tvojim.
Y con tu espíritu.
S: Braco, priznajmo svoje grijehe,
da mognemo proslaviti ova sveta otajstva.
Hermanos: reconozcamos nuestros pecados, para que
podamos celebrar dignamente los sagrados misterios.
1.1) ACTO DE CONTRICIÓN (Día Domingo)
N: Ispovjedam se Bogu Svemoguc´emu,
Yo confieso, ante Dios todopoderoso,
i vama brac&o, da sagrije¾ih vrlo mnogo,
y ante vosotros hermanos, que he pecado mucho
mi¾lju, rijec&ju, djelom i propustom:
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
moj grijeh, moj grijeh, moj preveliki grijeh.
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Zato molim Bla¦enu Mariju vazda Djevicu,
Por eso ruego a Santa Maria, siempre Vírgen,
sve an?ele i svete, i vas brac&o,
a los Angeles, a los Santos, y a vosotros hermanos,
da se molite zame Gospodinu,
que intercedáis por mi ante Dios,
Bogu na¾emu.
nuestro Sen´or.
S: Smilovao nam se svemoguci Bog, otpustio
n am grijehe na¾e i priveo nas u ¦ivot vjecni.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
N: Amen.
1.2) SEN´OR, TEN PIEDAD DE NOSOTROS
(Durante la Semana)
S: Gospodine smiluj se. (Sen´or, ten piedad de Nosotros)
N: Gospodine smiluj se. (Sen´or, ten piedad de Nosotros)
S: Kriste smiluj se. (Cristo, ten piedad de Nosotros)
N: Kriste smiluj se. (Cristo, ten piedad de Nosotros)
S: Gospodine, smiluj se. (Sen´or, ten piedad de Nosotros)
N: Gospodine, smiluj se. (Sen´or, ten piedad de Nosotros)
S: Smilovao nam se svemoguci Bog, otpustio
n am grijehe na¾e i priveo nas u ¦ivot vjecni.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
N: Amen.
2) GLORIA
S: Slava Bogu na visini...
Gloria a Dios en el Cielo...
N: I na zemlji mir ljudima dobre volje.
y en la tierra paz a los hombres que ama el Sen´or.
Hvalimo te. Blagosljivljamo te.
Te alabamos. Te bendecimos,
Klanjamo ti se. Slavimo te.
Te adoramos. Te glorificamos.
Zahvaljujemo ti radi velike slave tvoje.
Te damos gracias, Sen´or, por tu inmensa gloria.
Gospodine Bo¦e, Kralju nebeski,
Sen´or Dios, Rey Celestial
Bo¦e Oce svemoguci.
Dios Padre todopoderoso.
Gospodine Sine Jedinorodeni, Isuse Kriste.
Sen´or Hijo único, Jesucristo.
Gospodine Bo¦e, Jaganjce Bo¦ji, Sine Ocev.
Sen´or Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.
Koji oduzima¾ grijehe svijeta, smiluj nam se.
Tú, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Koji oduzima¾ grijehe svijeta, primi na¾u molitvu.
Tú, que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica.
Koji sjedi¾ s desne Ocu, smiluj nam se.
Tú, que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de
nosotros.
Jer ti si jedini Svet.
Porque solo tú eres Santo
Ti si jedini Gospodin.
Solo tú Sen´or,
Ti si jedini Svevi¾nji, Isuse Kriste.
Solo tú Altísimo Jesucristo.
Sa Svetim Duhom, u slavi Boga Oca. Amen.
con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén. S: Pomolimo se... (Oremos...) Oración según la ceremonia;
cuando finaliza, respondemos:
N: Amen.
3) LITURGIA DE LA PALABRA
Al finalizar cada una de las lecturas, el Sacerdote dice:
S: Rijec je Gospodnja.
Palabra de Dios.
N: Bogu Hvala.
Te alabamos Sen´or.
4) EVANGELIO
Antes del Evangelio el Sacerdote dice: S: Gospodin s vama.
El Sen´or esté con ustedes.
N: I s duhom tvojim.
Y con tu espíritu.
S: Citanje Svetoga Evandelja po...
Lectura del Santo Evangelio según...
N: Slava tebi, Gospodine.
Gloria a ti, Sen´or. (Al finalizar el Evangelio, se responde:)
S: Rijec je Gospodnja.
Palabra del Sen´or.
N: Slava Tebi, Kriste.
Gloria a ti, Sen´or Jesús.
(Al final del Sermón se responde: AMEN¨
5) VJEROVANJE (CREDO)
N: Vjerujem u jednoga Boga, Oca svemogucega,
stvoritelja neba i zemlje, svega vidljivoga i
nevidljivoga.
Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo
y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
I u jednoga Gospodina Isusa Krista, jedinorodenoga Sina Bo¦jega.
Y en Jesucristo su único Hijo, nuestro Sen´or.
Rodenog od Oca prije svih vjekova.
Nacido del Padre antes de todos los siglos.
Boga od Boga, svijetlo od svijetla. Pravoga Boga od pravoga Boga.
Dios de Dios, luz de luz. Dios verdadero de Dios verdadero.
Rodena, ne stvorena, istobitna s Ocem, po kome je sve stvoreno.
Nacido, no creado, consustancial al Padre,
por quien han sido creadas todas las cosas.
Koji je radi nas ljudi i radi na¾ega spasenja si¾ao s nebesa.
El que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó de los cielos.
I utjelovio se po Duhu Svetom od Marije Djevice:
Y por obra del Espíritu Santo fue concebido por María Vírgen:
I postao covjekom. Raspet takoder za nas; pod
Poncijem Pilatom mucen i pokopan.
Y se hizo hombre. Fue crucificado por nosotros,
bajo el poder de Poncio Pilato, padeció y fue sepultado.
I uskrsnuo treci dan, po Svetom pismu.
Y resucitó al tecer día, según las escrituras.
I uza¾ao na nebo: sjedi s desne Ocu.
I opet ce doci u slavi suditi ¦ive i mrtve.
Y subió al Cielo: está sentado a la derecha del Padre.
Y otra vez vendrá con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos.
I njegovu kraljevstvu nece biti kraja.
Y su reino no tendrá fin.
u Duha Svetoga, Gospodina i životvorca,
Creo en el Espíritu Santo, Sen´or y dador de vida,
koji izlazi od Oca i Sina. Koji se s Ocem i
Sinom skupa casti i zajedno slavi;
quien procede del Padre y del Hijo. Quien con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado;
koji je govorio po prorocima.
quien habló por medio de los profetas.
I u jednu svetu katolicku i apostolsku Crkvu.
Creo en una Iglesia, santa, católica y apostólica.
Ispovjedam jedno kr¾tenje za opro¾tenje grijeha.
Creo en un solo bautismo para el perdón de los pecados,
I¾cekujem uskrsnuce mrtvih.
Y espero la resurrección de los muertos.
I ¦ivot buducega vijeka. Amen.
Y la vida eterna. Amén.
6) ORACIÓN DE LOS FIELES
(A cada petición se responde de la siguiente manera)
N: Gospodine, usli¾i nas. (Sen´or, escúchanos)
7) LITURGIA DE CONSAGRACIÓN O LITURGIA DE LA EUCARISTÍA
(En algunas Misas esta parte es rezada mientras los
creyentes entonan una canción)
S: Blagoslovljen si, Gospodine, Bo¦e svega
svijeta: od tvoje dare¦ljivosti primismo kruh
¾to ti ga prinosimo: on, plod zemlje i rada ruku
covjecjih, postat ce nam kruhom ¦ivota.
Bendito seas, Sen´or, Dios del universo: por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.
N: Blagoslovljen Bog u vijeke.
Bendito seas por siempre, Sen´or.
S: Blagoslovljen da si, Gospodine, Bo¦e svega
svijeta: od tvoje dare¦ljivosti primismo vino
¾to ti ga prinosimo; ono, plod trsa i rada ruku
covjecjih, postat ce nam pice duhovno.
Bendito seas, Sen´or, Dios de todo el universo: por este vino, fruto de
la vid y del trabajo del hombre, que recibimos deTu
generosidad y ahora te presentamos. El será para nosotros bebida de salvación. N: Blagoslovljen Bog u vijeke.
Bendito seas por siempre, Sen´or.
8) ORACIÓN DE LAS OFRENDAS
S: Molite, braco: da moja i va¾a ¦rtva bude ugodna Bogu Ocu svemogucemu.
Oren, hermanos, para que este sacrificio,
mío y vuestro, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
N:Primio Gospodin ¦rtvu iz tvojih ruku, na hvalu i slavu Svojega imena, i na korist nama i citavoj svojoj svetoj Crkvi.
(Oración del Sacerdote, según la Ceremonia)
S: ...po Kristu Gospodinu na¾emuÝ
Por Cristo, nuestro Sen´orÝ
N: Amen.
S: Gospodin s vama.
El Sen´or esté con Vosotros.
N: I s duhom tvojim.
Y con tu espíritu.
S: Gore srca.
Levantemos el corazón.
N: Imamo kod Gospodina.
Lo tenemos levantado hacia el Sen´or.
S: Hvalu dajmo Gospodinu Bogu na¾emu.
Demos Gracias al Sen´or, nuestro Dios.
N: Dostojno je i pravedno.
Es justo y necesario.
S: U istinu, je dostojno i pravedno, pravo i spasonosno, da svagda i svagdje
zahvaljujemo Tebi, Oce SvetiÝ
Verdaderamente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar, Padre Santo,
por tu amado Hijo Jesucristo, tu Palabra, por la que creaste a todo el universo...
(Aquí va una oración que depende de cada Ceremonia)
S: ...Stoga, s andelima i sa svim svetima, slavu tvoju navije¾tamo pjevajuci bez prestanka:
...Por eso, con los ángeles, los arcángeles
y con todos los santos, anunciamos tu gloria cantando sin cesar:
9) SANTO N: Svet, svet, svet, Gospodin Bog Sabaot.
Puna su nebesa i zemlja tvoje slave.
Santo, santo, santo, es el Sen´or, Dios del universo.
Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.
Hosana u visini. Blagoslovljen koji dolazi
u ime Gospodnje. Hosana u visini.
Hosana en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Sen´or.
Hosana en el cielo.
10) CONSAGRACION
S: Uistinu, svet si, Gospodine, izvore svake svetosti.
Tebe, zato, molimo: rosom Duha svoga posveti
ove darove, da nam postanu Tijelo i Krv
Gospodina na¾ega Isusa KristaÝ
Verdaderamente tu eres Santo, Sen´or, digno de toda santidad.
Por eso te rogamos que, por medio del Espíritu Santo,
consagres estos dones, para que se conviertan en el Cuerpo
la Sangre de Nuestro Sen´or Jesucristo.
Kad se dragovoljno predao na muku,
On uze kruh, tebi zahvali,
razlomi i dade ucenicima svojim govoreci:
Cuando se entrego a la pasión voluntariamente,
El tomó el pan, te dio gracias, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo:
UZMITE I JEDITE OD OVOGA SVI: OVO JE MOJE TIJELO KOJE CE SE ZA VAS PREDATI.
Tomen y coman todos de él: Este es Mi cuerpo que será entregado por ustedes.
Isto tako, po¾to vecera¾e, uze i kale¦, ponovno ti zahvali, i dade ucenicima svojim govoreci:
De la misma manera, después de cenar,
tomó el cáliz, nuevamente te dio gracias,
y se lo dio a sus discípulos, diciendo: UZMITE I PIJTE IZ NJEGA SVI:
OVO JE KALEž MOJE KRVI,
NOVOGA I VJECNOGA SAVEZA,
KOJA CE SE PROLITI ZA VAS
I ZA SVE LJUDE,
NA OTPU…TENJE GRIJEHA.
Tomen y beban todos de El: Este es el cáliz de mi sangre,
sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por
ustedes y por todos los hombres, para el perdón de los pecados.
S: Ovo cinite, meni na spomen
Hagan esto en conmemoración mía.
S: Tajna vjere.
Este es el Misterio de la fe.
N: Tvoju smrt, Gospodine, navije¾tamo, tvoje uskrsnuce slavimo, tvoj slavni dolazak i¾cekujemo.
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ven Sen´or Jesús.
S: Slaveci, dakle, spomen smrti i uskrsnuca tvoga
Sina, prinosimo ti, Gospodine, kruh ¦ivota i
kale¦ spasenja, i zahvaljujemo Ti ¾to si nas poz-
vao da stojimo pred tobom i tebi slu¦imo.
Celebrando, entonces, en memoria de la muerte y resurrec cion
de tu Hijo Jesucristo, te ofrecemos, Sen´or, el pan de vida y el
cáliz de salvación, y te damos gracias por invitarnos a servir en
tu presencia.
S: Smjerno te molimo da nas, pricestnike
Tijela i Krvi Kristove, Duh sveti sabere u jedno.
Realmente te rogamos, Sen´or, que a los
que tomemos el Cuerpo y Sangre de Cristo,
el Espíritu Santo nos reúna en una sola persona.
S: Spomeni se, Gospodine, Crkve svoje ¾irom svijeta: usavr¾iv¾i je u ljubavi zajedno s Papom na¾im Ivanom, biskupom na¾im X, i sve ukupnim svecenstvom.
Recuerda, Sen´or, a tu Iglesia extendida por toda la tierra:
perfecciónala en el amor, junto con el Papa Juan Pablo II.,
a nuestro Obispo X. y con todo el clero.
S: Spomeni se i na¾e brace, koja usnu¾e
u nadi uskrsnuca, i svih koji preminu¾e u tvom
smilovanju: privedi ih svjetlu tvoga lica.
Recuerda también a nuestros hermanos
que murieron en la esperanza de la resurrección,
y a todos los que murieron en tu misericordia:
llévalos a contemplar la luz de tu rostro.
S: Molimo te, smiluj se svima nama, da
zavrijedimo biti sudionici vjecnoga
¦ivota s Bla¦enom Djevicom Marijom,
Te pedimos, ten misericordia de todos nosotros,
para que merezcamos participar de la vida eterna,
junto con nuestra Madre, la Virgen María,
s bla¦enim apostolima i svim svetima
koji su ¦ivjeli u tvojoj ljubavi,
da te hvalimo i slavimo po Isusu Kristu, tvome Sinu.
con los santos apóstoles, y con todos los Santos
que vivieron en tu amor, para que te alabemos
y glorifiquemos en tu Hijo, Jesucristo.. PO KRISTU, I S KRISTOM, I U KRISTU.
TEBI BOGU, OCU SVEMOGUCEMU,
Por Cristo, con El y en El. A Ti, Dios, Padre todopoderoso,
U JEDINSTVU DUHA SVETOGA, SVAKA
CAST I SLAVA, U SVE VIJEKE VJEKOVA.
en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos.
N: Amen.
11) RITO DE LA EUCARISTIA
S: Spasonosnim zapovijedima potaknuti
i bo¦anskim naukom pouceni, usudujemo se govoriti:
Siguiendo los preceptos del Salvador y sus divinas ensen´anzas,
nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
N: Oce na¾, koji jesi na nebesima, sveti se ime tvoje.
Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu nombre.
Dodi kraljevstvo tvoje. Budi volja Tvoja,
Venga a nosotros Tu reino. Hágase Tu voluntad,
kako na nebu tako i na zemlji.
así en los Cielos como en la Tierra.
Kruh na¾ svagdanji daj nam danas.
Dános hoy nuestro pan de cada día.
I otpusti nam duge na¾e,
Y perdónanos nuestras ofensas
kako i mi otpu¾tamo du¦nicima na¾im.
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
I ne uvedi nas u napast, nego izbavi nas od zla.
Y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal.
S: Izbavi nas, molimo, Gospodine, od svih zala. Daj milostivo mir u na¾e dane,
Líbranos, Sen´or, de todos los males y concédenos la paz en
nuestros días,
da s pomocu tvoga milosrda budemo svagda
i slobodni od grijeha i sigurni od sviju nereda,
para que ayudados por tu misericordia, vivamos siempre
libres de pecado y protegidos de toda perturbación,
cekajuci bla¦enu nadu,
i dolazak Spasitelja na¾ega Isusa Krista.
mientras aguardamos con gozosa esperanza
la venida de nuestro Salvador, Jesucristo.
N: Jer tvoje je kraljevstvo, i slava, i moc& u vjekove.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Sen´or
S: Gospodine, Ti si rekao svojim Apostolima:
Sen´or, Tú le dijiste a tus Apostoles:
Mir vam ostavljam, mir vam Svoj dajem.
Mi paz os dejo, mi paz os doy.
Molimo, ne gledaj na¾e grijehe, nego vjeru
No mires nuestros pecados, sino la fe
svoje Crkve, daruj nam mir i jedinstvo kako
de tu Iglesia, y concédenos la paz y la unidad
je volja tvoja, koji ¦ivi¾ I kraljuje¾, u vjeke vjekova.
Tú que vives y reinas, por los siglos de los siglosÝ
S: Amen.
S: Mir Gospodnji bio vazda s vama.
La Paz del Sen´or esté siempre con ustedes.
N: I s duhom tvojim.
Y con tu espíritu
S: Pru¦ite mir jedni drugima.
Démonos fraternalmente la paz. ( saludo de paz)
N: Mir s tobom. (La paz esté contigo)
12) CORDERO DE DIOS
N: Jaganjce Bo¦ji, koji oduzima¾ grijehe svijeta,
smiluj nam se.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Jaganjce Bo¦ji, koji oduzima¾ grijehe svijeta,
smiluj nam se.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Jaganjce Bo¦ji, koji oduzima¾ grijehe svjeta,
daruj nam mir.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.
S: Evo Jaganjca Bo¦jeg, evo onoga koji oduzima
grijehe svijeta. Blago onima koji su pozvani na
gozbu Jaganjcevu.
Este es el Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo.
Dichosos los invitados a la mesa del Sen´or.
N: Gospodine, nisam dostojan da unide¾
pod krov moj, nego samo reci rijec
i ozdravit ce du¾a moja.
Sen´or, yo no soy digno de que entres
en mi casa, pero una
palabra tuya bastará para sanarme.
13) COMUNION
Al comulgar, el sacerdote dice:
S: Tijelo Kristovo.
Este es el cuerpo de Cristo.
N: Amen.
14) ORACION DESPUES DE LA COMUNION
S: Pomolimo se... (Oremos...)
(Oración según la Ceremonia)
...po Kristu Gospodinu na¾emu.
...por Cristo, nuestro Sen´or)
N: Amen.
15) FINAL DE LA CEREMONIA
S: Gospodin s vama
El Sen´or esté con ustedes
N: I s duhom tvojim.
Y con tu espíritu.
S: Blagoslovio vas svemoguci Bog,
La bendición de Dios todopoderoso,
Otac i Sin i Duh Sveti.
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
N: Amen.
S: Podite u miru.
Pueden ir en paz.
N: Bogu Hvala.
Demos Gracias a Dios.
OTRAS ORACIONES EL ANGELUS
S: Andeo Gospodnji je navjestio Mariji.
El Ángel del Senor le anunció a María.
N: I ona je zacela po Duhu Svetomu.
Y ella concibió por obra del Espíritu Santo. AVE MARÍA
Zdravo Marijo, milosti puna, Gospodin s tobom;
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Sen´or es contigo;
Blagoslovljena ti medu ¦enama
Bendita tu eres entre todas las mujeres
i blagoslovljen plod utrobe tvoje, Isus.
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Sveta Marijo, Majko Bo¦ja,
Santa María, Madre de Dios,
moli za nas gre¾nike sada i na cas smrti na¾e.
ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amen. S: Evo slu¦benice Gospodnje.
He aquí la esclava del Sen´or.
N: Neka mi bude po rijeci tvojoj.
Hágase en mí según Tu palabra.
S: Zdravo Marijo...
Dios te salve, María...
S: I Rijec je tjelom postala.
Y el Verbo se hizo carne.
N: I prebivala medu nama.
Y habitó entre nosotros.
S: Zdravo Marijo...
Dios te salve, María...
S: Moli za nas, Sveta Bogorodice.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios
N: Da dostojni postanemo obecanja Kristovih.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Sen´or Jesucristo.
S: Zdravo Marijo...
Dios te salve, María...
DESCANSEN EN PAZ
S: Pokoj vjecni daruj im, Gospodine.
Dales, Sen´or, el descanso eterno.
N: I svjetlost vjecna svjetlila njima.
Y que brille para ellos la luz eterna. GLORIA
Slava Ocu, i Sinu, i Duhu Svetomu;
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo;
kako bija¾e na pocetku, tako i sada i vazda;
como era en el principio, ahora y siempre;
i u vijeke vjekova. Amen.
y por los siglos de los siglos. Amén.
OH, JESUS MIO
O moj Isuse, oprosti nam na¾e grijehe;
Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados;
ocuvaj nas od paklenoga ognja;
líbranos del fuego del infierno;
i dovedi u raj sve du¾e,
Y lleva al Cielo a todas las almas,
osobito one kojima je najpotrebnije tvoje milosrde.
especialmente a aquellas más necesitadas de tu misericordia.


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      Lea también el relato de las apariciones de Fátima, con la primera y segunda parte del secreto.


CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

EL MENSAJE DE FÁTIMA

PRESENTACIÓN

      En el tránsito del segundo al tercer milenio, Juan Pablo II ha decidido hacer público el texto de la tercera parte del "secreto de Fátima".

      Tras los dramáticos y crueles acontecimientos del siglo XX, uno de los más cruciales en la historia del hombre, culminado con el cruento atentado al "dulce Cristo en la Tierra", se abre así un velo sobre una realidad, que hace historia y la interpreta en profundidad, según una dimensión espiritual a la que la mentalidad actual, frecuentemente impregnada de racionalismo, es refractaria.

      Apariciones y signos sobrenaturales salpican la historia, entran en el vivo de los acontecimientos humanos y acompañan el camino del mundo, sorprendiendo a creyentes y no creyentes. Estas manifestaciones, que no pueden contradecir el contenido de la fe, deben confluir hacia el objeto central del anuncio de Cristo: el amor del Padre que suscita en los hombres la conversión y da la gracia para abandonarse a Él con devoción filial. Éste es también el mensaje de Fátima que, con un angustioso llamamiento a la conversión y a la penitencia, impulsa en realidad hacia el corazón del Evangelio.

      Fátima es sin duda la más profética de las apariciones modernas. La primera y la segunda parte del "secreto" -que se publican por este orden por integridad de la documentación- se refieren sobre todo a la aterradora visión del infierno, la devoción al Corazón Inmaculado de María, la segunda guerra mundial y la previsión de los daños ingentes que Rusia, en su defección de la fe cristiana y en la adhesión al totalitarismo comunista, provocaría a la humanidad.

      Nadie en 1917 podía haber imaginado todo esto: los tres pastorinhos de Fátima ven, escuchan, memorizan, y Lucía, la testigo que ha sobrevivido, lo pone por escrito en el momento en que recibe la orden del Obispo de Leiria y el permiso de Nuestra Señora.

      Por lo que se refiere la descripción de las dos primeras partes del "secreto", por lo demás ya publicado y por tanto conocido, se ha elegido el texto escrito por Sor Lucía en la tercera memoria del 31 de agosto de 1941; después añade alguna anotación en la cuarta memoria del 8 de diciembre de 1941.

      La tercera parte del "secreto" fue escrita "por orden de Su Excelencia el Obispo de Leiria y de la Santísima Madre...." el 3 de enero de 1944.

      Existe un único manuscrito, que se aquí se reproduce en facsímile. El sobre lacrado estuvo guardado primero por el Obispo de Leiria. Para tutelar mejor el "secreto", el 4 de abril de 1957 el sobre fue entregado al Archivo Secreto del Santo Oficio. Sor Lucía fue informada de ello por el Obispo de Leiria.

      Según los apuntes del Archivo, el 17 de agosto de 1959, el Comisario del Santo Oficio, Padre Pierre Paul Philippe, O.P., de acuerdo con el Emmo. Card. Alfredo Ottaviani, llevó el sobre que contenía la tercera parte del "secreto de Fátima" a Juan XXIII. Su Santidad, "después de algunos titubeos", dijo: "Esperemos. Rezaré. Le haré saber lo que decida".

      En realidad, el Papa Juan XXIII decidió devolver el sobre lacrado al Santo Oficio y no revelar la tercera parte del "secreto".

      Pablo VI leyó el contenido con el Sustituto, S. E. Mons. Angelo Dell'Acqua, el 27 de marzo de 1965 y devolvió el sobre al Archivo del Santo Oficio, con la decisión de no publicar el texto.

      Juan Pablo II, por su parte, pidió el sobre con la tercera parte del "secreto" después del atentado del 13 de mayo de 1981.S. E. Card.Franjo Seper, Prefecto de la Congregación, entregó el 18 de julio de 1981 a S. E. Mons. Martínez Somalo, Sustituto de la Secretaría de Estado, dos sobres: uno blanco, con el texto original de Sor Lucía en portugués, y otro de color naranja con la traducción del "secreto" en italiano. El 11 de agosto siguiente, Mons. Martínez devolvió los dos sobres al Archivo del Santo Oficio.

      Como es sabido, el Papa Juan Pablo II pensó inmediatamente en la consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María y compuso él mismo una oración para lo que definió "Acto de consagración", que se celebraría en la Basílica de Santa María la Mayor el 7 de junio de 1981, solemnidad de Pentecostés, día elegido para recordar el 1600° aniversario del primer Concilio Constantinopolitano y el 1550° aniversario del Concilio de Éfeso. Estando ausente el Papa por fuerza mayor, se transmitió su alocución grabada. Citamos el texto que se refiere exactamente al acto de consagración:

      "Madre de los hombres y de los pueblos,Tú conoces todos sus sufrimientos y sus esperanzas, Tú sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas que sacuden al mundo, acoge nuestro grito dirigido en el Espíritu Santo directamente a tu Corazón y abraza con el amor de la Madre y de la Esclava del Señor a los que más esperan este abrazo, y, al mismo tiempo, a aquellos cuya entrega Tú esperas de modo especial. Toma bajo tu protección materna a toda la familia humana a la que, con todo afecto a ti, Madre, confiamos. Que se acerque para todos el tiempo de la paz y de la libertad, el tiempo de la verdad, de la justicia y de la esperanza".

      Pero el Santo Padre, para responder más plenamente a las peticiones de "Nuestra Señora", quiso explicitar durante el Año Santo de la Redención el acto de consagración del 7 de junio de 1981, repetido en Fátima el 13 de mayo de 1982. Al recordar el fiat pronunciado por María en el momento de la Anunciación, en la plaza de San Pedro el 25 de marzo de 1984, en unión espiritual con todos los Obispos del mundo, precedentemente "convocados", el Papa consagra a todos los hombres y pueblos al Corazón Inmaculado de María, en un tono que evoca las angustiadas palabras pronunciadas en 1981.

      «Y por eso, oh Madre de los hombres y de los pueblos, Tú que conoces todos sus sufrimientos y esperanzas, tú que sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas que invaden el mundo contemporáneo, acoge nuestro grito que, movidos por el Espíritu Santo, elevamos directamente a tu corazón: abraza con amor de Madre y de Sierva del Señor a este mundo humano nuestro, que te confiamos y consagramos, llenos de inquietud por la suerte terrena y eterna de los hombres y de los pueblos.

      De modo especial confiamos y consagramos a aquellos hombres y aquellas naciones, que tienen necesidad particular de esta entrega y de esta consagración.

      ¡"Nos acogemos a tu protección, Santa Madre de Dios"!

      ¡No deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades!".

      Acto seguido, el Papa continúa con mayor fuerza y con referencias más concretas, comentando casi el triste cumplimiento del Mensaje de Fátima:

      "He aquí que, encontrándonos hoy ante ti, Madre de Cristo, ante tu Corazón Inmaculado, deseamos, junto con toda la Iglesia, unirnos a la consagración que, por amor nuestro, tu Hijo hizo de sí mismo al Padre cuando dijo: "Yo por ellos me santifico, para que ellos sean santificados en la verdad" (Jn 17, 19). Queremos unirnos a nuestro Redentor en esta consagración por el mundo y por los hombres, la cual, en su Corazón divino tiene el poder de conseguir el perdón y de procurar la reparación.

      El poder de esta consagracióndura por siempre, abarca a todos los hombres, pueblos y naciones, y supera todo el mal que el espíritu de las tinieblas es capaz de sembrar en el corazón del hombre y en su historia; y que, de hecho, ha sembrado en nuestro tiempo.

      ¡Oh, cuán profundamente sentimos la necesidad de consagración para la humanidad y para el mundo: para nuestro mundo contemporáneo, en unión con Cristo mismo! En efecto, la obra redentora de Cristo debe ser participada por el mundo a través de la Iglesia.

      Lo manifiesta el presente Año de la Redención, el Jubileo extraordinario de toda la Iglesia.

      En este Año Santo, bendita seas por encima de todas las creaturas, tú, Sierva del Señor, que de la manera más plena obedeciste a la llamada divina.

      Te saludamos a ti, que estás totalmente unida a la consagración redentora de tu Hijo.

      Madre de la Iglesia: ilumina al Pueblo de Dios en los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad. Ilumina especialmente a los pueblos de los que tú esperas nuestra consagración y nuestro ofrecimiento. Ayúdanos a vivir en la verdad de la consagración de Cristo por toda la familia humana del mundo actual.

      Al encomendarte, oh Madre, el mundo, todos los hombres y pueblos, te confiamos también la misma consagración del mundo, poniéndola en tu corazón maternal.

      ¡Corazón Inmaculado! Ayúdanos a vencer la amenaza del mal, que tan fácilmente se arraiga en los corazones de los hombres de hoy y que con sus efectos inconmensurables pesa ya sobre la vida presente y da la impresión de cerrar el camino hacia el futuro.

      ¡Del hambre y de la guerra, líbranos!

      ¡De la guerra nuclear, de una autodestrucción incalculable y de todo tipo de guerra, líbranos!

      ¡De los pecados contra la vida del hombre desde su primer instante, líbranos!

      ¡Del odio y del envilecimiento de la dignidad de los hijos de Dios, líbranos!

      ¡De toda clase de injusticias en la vida social, nacional e internacional, líbranos!

      ¡De la facilidad de pisotear los mandamientos de Dios, líbranos!

      ¡De la tentativa de ofuscar en los corazones humanos la verdad misma de Dios, líbranos!

      ¡Del extravío de la conciencia del bien y del mal, líbranos!

      ¡De los pecados contra el Espíritu Santo, líbranos!, ¡líbranos!

      Acoge, oh Madre de Cristo, este grito lleno de sufrimiento de todos los hombres. Lleno del sufrimiento de sociedades enteras.

      Ayúdanos con el poder del Espíritu Santo a vencer todo pecado, el pecado del hombre y el "pecado del mundo", el pecado en todas sus manifestaciones.

      Aparezca, una vez más, en la historia del mundo el infinito poder salvador de la Redención: poder del Amor misericordioso. Que éste detenga el mal.Que transforme las conciencias.Que en tu Corazón Inmaculado se abra a todos la luz de la Esperanza».

      Sor Lucía confirmó personalmente que este acto solemne y universal de consagración correspondía a los deseos de Nuestra Señora ("Sim, està feita, tal como Nossa Senhora a pediu, desde o dia 25 de Março de 1984": "Sí, desde el 25 de marzo de 1984, ha sido hecha tal como Nuestra Señora había pedido": carta del 8 de noviembre de 1989). Por tanto, toda discusión, así como cualquier otra petición ulterior, carecen de fundamento.

      En la documentación que se ofrece, a los manuscritos de Sor Lucía se añaden otros cuatro textos: 1) la carta del Santo Padre a Sor Lucía, del 19 de abril del 2000; 2) una descripción del coloquio tenido con Sor Lucía el 27 de abril del 2000; 3) la comunicación leída por encargo del Santo Padre en Fátima el 13 de mayo actual por el Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado; 4) el comentario teológico de Su Eminencia el Card. Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

      Una indicación para la interpretación de la tercera parte del "secreto" la había ya insinuado Sor Lucía en una carta al Santo Padre del 12 de mayo de 1982. En ella se dice:

      "La tercera parte del secreto se refiere a las palabras de Nuestra Señora: "Si no [Rusia] diseminará sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre sufrirá mucho, varias naciones serán destruidas" (13-VII-1917).

      La tercera parte es una revelación simbólica, que se refiere a esta parte del Mensaje, condicionado al hecho de que aceptemos o no lo que el mismo Mensaje pide: "si aceptaren mis peticiones, la Rusia se convertirá y tendrán paz; si no, diseminará sus errores por el mundo, etc.".

      Desde el momento en que no hemos tenido en cuenta este llamamiento del Mensaje, constatamos que se ha cumplido, Rusia ha invadido el mundo con sus errores. Y, aunque no constatamos aún la consumación completa del final de esta profecía, vemos que nos encaminamos poco a poco hacia ella a grandes pasos. Si no renunciamos al camino del pecado, del odio, de la venganza, de la injusticia violando los derechos de la persona humana, de inmoralidad y de violencia, etc.

      Y no digamos que de este modo es Dios que nos castiga; al contrario, son los hombres que por sí mismos se preparan el castigo. Dios nos advierte con premura y nos llama al buen camino, respetando la libertad que nos ha dado; por eso los hombres son responsables".

      La decisión del Santo Padre Juan Pablo II de hacer pública la tercera parte del "secreto" de Fátima cierra una página de historia, marcada por la trágica voluntad humana de poder y de iniquidad, pero impregnada del amor misericordioso de Dios y de la atenta premura de la Madre de Jesús y de la Iglesia.

      La acción de Dios, Señor de la Historia, y la corresponsabilidad del hombre en su dramática y fecunda libertad, son los dos goznes sobre los que se construye la historia de la humanidad.

      La Virgen que se apareció en Fátima nos llama la atención sobre estos dos valores olvidados, sobre este porvenir del hombre en Dios, del que somos parte activa y responsable.

Tarcisio Bertone, SDB

Arzobispo emérito de Vercelli

Secretario de la Congregación

para la Doctrina de la Fe


EL "SECRETO" DE FATIMA

PRIMERA Y SEGUNDA PARTE DEL «SECRETO» EN LA REDACCIÓN HECHA POR SOR LUCÍA EN LA "TERCERA MEMORIA" DEL 31 DE AGOSTO DE 1941 DESTINADA AL OBISPO DE LEIRIA-FÁTIMA

(texto original)

(Traducción)

      "Tendré que hablar algo del secreto, y responder al primer punto interrogativo.

      ¿Qué es el secreto? Me parece que lo puedo decir, pues ya tengo licencia del Cielo. Los representantes de Dios en la tierra me han autorizado a ello varias veces y en varias cartas; juzgo que V. Excia. Rvma. conserva una de ellas, del R. P. José Bernardo Gonçalves, aquella en que me manda escribir al Santo Padre. Uno de los puntos que me indica es la revelación del secreto. Sí, ya dije algo; pero, para no alargar más ese escrito que debía ser breve, me limité a lo indispensable, dejando a Dios la oportunidad de un momento más favorable.

      Pues bien; ya expuse en el segundo escrito, la duda que, desde el 13 de junio al 13 de julio, me atormentó; y cómo en esta aparición todo se desvaneció.

      Ahora bien, el secreto consta de tres partes distintas, de las cuales voy a revelar dos.

      La primera fue, pues, la visión del infierno.

      Nuestra Señora nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar debajo de la tierra. Sumergidos en ese fuego, los demonios y las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana que fluctuaban en el incendio, llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo que caían hacia todos los lados, parecidas al caer de las pavesas en los grandes incendios, sin equilibrio ni peso, entre gritos de dolor y gemidos de desesperación que horrorizaba y hacía estremecer de pavor. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros.

      Esta visión fue durante un momento, y ¡gracias a nuestra Buena Madre del Cielo, que antes nos había prevenido con la promesa de llevarnos al Cielo! (en la primera aparición). De no haber sido así, creo que hubiésemos muerto de susto y pavor.

      Inmediatamente levantamos los ojos hacia Nuestra Señora que nos dijo con bondad y tristeza:

      - Visteis el infierno a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si se hace lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra pronto terminará. Pero si no dejaren de ofender a Dios, en el pontificado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los Primeros Sábados. Si se atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados y el Santo Padre tendrá mucho que sufrir; varias naciones serán aniquiladas. Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz."


TERCERA PARTE DEL "SECRETO"

(texto original)

 

(Traducción)

      "J.M.J.

      Tercera parte del secreto revelado el 13 de julio de 1917 en la Cueva de Iria-Fátima.

      Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de Su Excelencia Reverendísima el Señor Obispo de Leiria y de la Santísima Madre vuestra y mía.

      Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él; el Ángel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia! Y vimos en una inmensa luz qué es Dios: "algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él" a un Obispo vestido de Blanco "hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre". También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Ángeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios.

      Tuy-3-1-1944".


INTERPRETACIÓN DEL "SECRETO"

CARTA DE JUAN PABLO II A SOR LUCÍA

(texto original)

(Traducción)

      "Reverenda Sor

      María Lucía

      Convento de Coimbra

      En el júbilo de las fiestas pascuales, le presento el augurio de Cristo Resucitado a sus discípulos: "¡la paz esté contigo!"

      Tendré el gusto de poder encontrarme con Usted en el tan esperado día de la beatificación de Francisco y Jacinta que, si Dios quiere, beatificaré el próximo 13 de mayo.

      Sin embargo, teniendo en cuenta que ese día no habrá tiempo para un coloquio, sino sólo para un breve saludo, he encargado ex profeso a Su Excelencia Monseñor Tarcisio Bertone, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que vaya a hablar con Usted. Se trata de la Congregación que colabora más estrechamente con el Papa para la defensa de la fe católica y que ha conservado desde 1957, como Usted sabe, su carta manuscrita que contiene la tercera parte del secreto revelado el 13 de julio de 1917 en la Cueva de Iria, Fátima.

      Monseñor Bertone, acompañado del Obispo de Leiria, su Excelencia Monseñor Serafim de Sousa Ferreira e Silva, va en mi nombre para hacerle algunas preguntas sobre la interpretación de la "tercera parte del secreto".

      Reverenda Sor Lucía, puede hablar abierta y sinceramente a Monseñor Bertone, que me referirá sus respuestas directamente a mí.

      Ruego ardientemente a la Madre del Resucitado por Usted, por la Comunidad de Coimbra y por toda la Iglesia.

      María, Madre de la humanidad peregrina, nos mantenga siempre estrechamente unidos a Jesús, su amado Hijo y Hermano nuestro, Señor de la vida y de la gloria.

      Con una especial Bendición Apostólica.

JUAN PABLO II
Vaticano, 19 de abril de 2000."


COLOQUIO CON SOR MARÍA LUCÍA DE JESÚS Y DEL INMACULADO CORAZÓN

      La cita de Sor Lucía con Su Excia. Mons. Tarcisio Bertone, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, encargado por el Santo Padre, y de Su Excia. Mons. Serafim de Sousa Ferreira e Silva, Obispo de Leiria-Fátima, tuvo lugar el pasado jueves 27 de abril en el Carmelo de Santa Teresa de Coimbra.

      Sor Lucía estaba lúcida y serena; estaba muy contenta del viaje del Papa a Fátima para la beatificación, que ella tanto esperaba, de Francisco y Jacinta.

      El Obispo de Leiria-Fátima leyó la carta autógrafa del Santo Padre que explicaba los motivos de la visita. Sor Lucía se sintió honrada y la releyó personalmente, teniéndola en sus propias manos. Dijo estar dispuesta a responder francamente a todas las preguntas.

      Llegados a este punto, Su Excia. Mons. Tarcisio Bertone le presentó dos sobres, uno externo y otro dentro con la carta que contenía la tercera parte del "secreto" de Fátima, y ella dijo inmediatamente, tocándola con los dedos: "es mi carta"; y después, leyéndola: "es mi letra".

      Con la ayuda del Obispo de Leiria-Fátima, se leyó e interpretó el texto original, que está en portugués. Sor Lucía estuvo de acuerdo en la interpretación según la cual la tercera parte del secreto consiste en una visión profética comparable a las de la historia sagrada. Reiteró su convicción de que la visión de Fátima se refiere sobre todo a la lucha del comunismo ateo contra la Iglesia y los cristianos, y describe el inmenso sufrimiento de las víctimas de la fe en el siglo XX.

      A la pregunta: "El personaje principal de la visión, ¿es el Papa?", Sor Lucía respondió de inmediato que sí y recuerda que los tres pastorcitos estaban muy apenados por el sufrimiento del Papa y Jacinta repetía: "Coitandinho do Santo Padre, tenho muita pena dos peccadores!" ("¡Pobrecito el Santo Padre, me da mucha pena de los pecadores!"). Sor Lucía continúa: "Nosotros no sabíamos el nombre del Papa, la Señora no nos ha dicho el nombre del Papa, no sabíamos si era Benedicto XV o Pío XII o Pablo VI o Juan Pablo II, pero era el Papa que sufría y nos hacía sufrir también a nosotros".

      Por lo que se refiere al pasaje sobre el obispo vestido de blanco, esto es, el Santo Padre -como se dieron cuenta inmediatamente los pastorcitos durante la "visión"-, que es herido de muerte y cae por tierra, Sor Lucía está completamente de acuerdo con la afirmación del Papa: "una mano materna guió la trayectoria de la bala, y el Papa agonizante se detuvo en el umbral de la muerte" (Juan Pablo II, Meditación desde el Policlínico Gemelli a los Obispos italianos, 13 de mayo de 1994).

      Puesto que Sor Lucía, antes de entregar al entonces Obispo de Leiria-Fátima el sobre lacrado que contenía la tercera parte del "secreto", había escrito en el sobre exterior que sólo podía ser abierto después de 1960, por el Patriarca de Lisboa o por el Obispo de Leiria, Su Excia. Mons. Bertone le preguntó: "¿por qué la fecha tope de 1960? ¿Ha sido la Virgen quien ha indicado esa fecha? Sor Lucía respondió: "no ha sido la Señora, sino yo la que ha puesto la fecha de 1960, porque según mi intuición, antes de 1960 no se hubiera entendido, se habría comprendido sólo después. Ahora se puede entender mejor. Yo he escrito lo que he visto, no me corresponde a mí la interpretación, sino al Papa".

      Finalmente, se mencionó el manuscrito no publicado que Sor Lucía ha preparado como respuesta a tantas cartas de devotos de la Virgen y de peregrinos. La obra lleva el título "Os apelos da Mensagen da Fatima" y recoge pensamientos y reflexiones que expresan sus sentimientos y su límpida y simple espiritualidad, en clave catequética y parenética. Se le preguntó si le gustaría que la publicaran, y ha respondido: "Si el Santo Padre está de acuerdo, me encantaría, si no, obedezco a lo que decida el Santo Padre". Sor Lucía desea someter el texto a la aprobación de la Autoridad eclesiástica, y tiene la esperanza de poder contribuir con su escrito a guiar a los hombres y mujeres de buena voluntad por el camino que conduce a Dios, última meta de toda esperanza humana.

      El coloquio se concluyó con un intercambio de rosarios: a Sor Lucía se le dio el que le había regalado el Santo Padre y ella, a su vez, entrega algunos rosarios confeccionados por ella personalmente.

      La bendición impartida en nombre del Santo Padre concluyó el encuentro.


COMUNICADO DE SU EMINENCIA EL CARD. ANGELO SODANO, SECRETARIO DE ESTADO DE SU SANTIDAD

      Al final de la solemne Concelebración Eucarística presidida por Juan Pablo II en Fátima, el Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado, ha pronunciado en portugués las palabras que aquí reproducimos en traducción española.

      Hermanos y hermanas en el Señor:

      Al concluir esta solemne celebración, siento el deber de presentar a nuestro amado Santo Padre Juan Pablo II la felicitación más cordial, en nombre de todos los presentes, por su próximo 80° cumpleaños, agradeciéndole su valioso ministerio pastoral en favor de toda la Santa Iglesia de Dios.

      En la solemne circunstancia de su venida a Fátima, el Sumo Pontífice me ha encargado daros un anuncio. Como es sabido, el objetivo de su venida a Fátima ha sido la beatificación de los dos "pastorinhos". Sin embargo, quiere atribuir también a esta peregrinación suya el valor de un renovado gesto de gratitud hacia la Virgen por la protección que le ha dispensado durante estos años de pontificado. Es una protección que parece que guarde relación también con la llamada "tercera parte" del secreto de Fátima.

      Este texto es una visión profética comparable a la de la Sagrada Escritura, que no describe con sentido fotográfico los detalles de los acontecimientos futuros, sino que sintetiza y condensa sobre un mismo fondo hechos que se prolongan en el tiempo en una sucesión y con una duración no precisadas. Por tanto, la clave del lectura del texto ha de ser de carácter simbólico.

      La visión de Fátima tiene que ver sobre todo con la lucha de los sistemas ateos contra la Iglesia y los cristianos, y describe el inmenso sufrimiento de los testigos de la fe del último siglo del segundo milenio. Es un interminable Via Crucis dirigido por los Papas del Siglo XX.

      Según la interpretación de los pastorinhos, interpretación confirmada recientemente por Sor Lucia, el "Obispo vestido de blanco" que ora por todos los fieles es el Papa. También él, caminando con fatiga hacia la Cruz entre los cadáveres de los martirizados (obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y numerosos laicos), cae a tierra como muerto, bajo los disparos de arma de fuego.

      Después del atentado del 13 de mayo de 1981, a Su Santidad le pareció claro que había sido "una mano materna quien guió la trayectoria de la bala", permitiendo al "Papa agonizante" que se detuviera "en el umbral de la muerte" (Juan Pablo II, Meditación desde el Policlínico Gemelli a los Obispos italianos, en: Insegnamenti, vol. XVII1, 1994, p. 1061). Con ocasión de una visita a Roma del entonces Obispo de Leiria-Fátima, el Papa decidió entregarle la bala, que quedó en el jeep después del atentado, para que se custodiase en el Santuario. Por iniciativa del Obispo, la misma fue después engarzada en la corona de la imagen de la Virgen de Fátima.

      Los sucesivos acontecimiento del año 1989 han llevado, tanto en la Unión Soviética como en numerosos Países del Este, a la caída del régimen comunista que propugnaba el ateísmo. También por esto el Sumo Pontífice le está agradecido a la Virgen desde lo profundo del corazón. Sin embargo, en otras partes del mundo los ataques contra la Iglesia y los cristianos, con la carga de sufrimiento que conllevan, desgraciadamente no han cesado. Aunque las vicisitudes a las que se refiere la tercera parte del secreto de Fátima parecen ya pertenecer al pasado, la llamada de la Virgen a la conversión y a la penitencia, pronunciada al inicio del siglo XX, conserva todavía hoy una estimulante actualidad. "La Señora del mensaje parecía leer con una perspicacia especial los signos de los tiempos, los signos de nuestro tiempo ... La invitación insistente de María santísima a la penitencia es la manifestación de su solicitud materna por el destino de la familia humana, necesitada de conversión y perdón" (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo 1997, n. 1, en: Insegnamenti, vol. XIX2, 1996, p. 561).

      Para permitir que los fieles reciban mejor el mensaje de la Virgen de Fátima, el Papa ha confiado a la Congregación para la Doctrina de la Fe la tarea de hacer pública la tercera parte del "secreto", después de haber preparado un oportuno comentario.

      Hermanos y hermanas, agradecemos a la Virgen de Fátima su protección. A su materna intercesión confiamos la Iglesia del Tercer Milenio.

      Sub tuum praesidium confugimus, Santa Dei Genetrix! Intercede pro Ecclesia. Intercede pro Papa nostro Ioanne Paulo II. Amen.

      Fátima, 13 de mayo de 2000.


COMENTARIO TEOLÓGICO

      Quien lee con atención el texto del llamado tercer "secreto" de Fátima, que tras largo tiempo, por voluntad del Santo Padre, viene publicado aquí en su integridad, tal vez quedará desilusionado o asombrado después de todas las especulaciones que se han hecho. No se revela ningún gran misterio; no se ha corrido el velo del futuro. Vemos a la Iglesia de los mártires del siglo apenas transcurrido representada mediante una escena descrita con un lenguaje simbólico difícil de descifrar. ¿Es esto lo que quería comunicar la Madre del Señor a la cristiandad, a la humanidad en un tiempo de grandes problemas y angustias? ¿Nos es de ayuda al inicio del nuevo milenio? O más bien ¿son solamente proyecciones del mundo interior de unos niños crecidos en un ambiente de profunda piedad, pero que a la vez estaban turbados por las tragedias que amenazaban su tiempo? ¿Cómo debemos entender la visión, qué hay que pensar de la misma?

Revelación pública y revelaciones privadas - su lugar teológico

      Antes de iniciar un intento de interpretación, cuyas líneas esenciales se pueden encontrar en la comunicación que el Cardenal Sodano pronunció el 13 de mayo de este año al final de la celebración eucarística presidida por el Santo Padre en Fátima, es necesario hacer algunas aclaraciones de fondo sobre el modo en que, según la doctrina de la Iglesia, deben ser comprendidos dentro de la vida de fe fenómenos como el de Fátima. La doctrina de la Iglesia distingue entre la "revelación pública" y las "revelaciones privadas". Entre estas dos realidades hay una diferencia, no sólo de grado, sino de esencia. El término "revelación pública" designa la acción reveladora de Dios destinada a toda la humanidad, que ha encontrado su expresión literaria en las dos partes de la Biblia: el Antiguo y el Nuevo Testamento. Se llama "revelación" porque en ella Dios se ha dado a conocer progresivamente a los hombres, hasta el punto de hacerse él mismo hombre, para atraer a sí y para reunir en sí a todo el mundo por medio del Hijo encarnado, Jesucristo. No se trata, pues, de comunicaciones intelectuales, sino de un proceso vital, en el cual Dios se acerca al hombre; naturalmente en este proceso se manifiestan también contenidos que tienen que ver con la inteligencia y con la comprensión del misterio de Dios. El proceso atañe al hombre total y, por tanto, también a la razón, aunque no sólo a ella. Puesto que Dios es uno solo, también es única la historia que él comparte con la humanidad; vale para todos los tiempos y encuentra su cumplimiento con la vida, la muerte y la resurrección de Jesucristo. En Cristo Dios ha dicho todo, es decir, se ha manifestado así mismo y, por lo tanto, la revelación ha concluido con la realización del misterio de Cristo que ha encontrado su expresión en el Nuevo Testamento. El Catecismo de la Iglesia Católica, para explicar este carácter definitivo y completo de la revelación, cita un texto de San Juan de la Cruz: "Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra...; porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado todo en Él, dándonos al Todo, que es su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino que haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer cosa otra alguna o novedad" (n. 65, Subida al Monte Carmelo, 2, 22).

      El hecho de que la única revelación de Dios dirigida a todos los pueblos se haya concluido con Cristo y en el testimonio sobre Él recogido en los libros del Nuevo Testamento, vincula a la Iglesia con el acontecimiento único de la historia sagrada y de la palabra de la Biblia, que garantiza e interpreta este acontecimiento, pero no significa que la Iglesia ahora sólo pueda mirar al pasado y esté así condenada a una estéril repetición. El Catecismo de la Iglesia Católica dice a este respecto: "Sin embargo, aunque la Revelación esté acabada, no está completamente explicitada; corresponderá a la fe cristiana comprender gradualmente todo su contenido en el transcurso de los siglos" (n. 66). Estos dos aspectos, el vínculo con el carácter único del acontecimiento y el progreso en su comprensión, están muy bien ilustrados en los discursos de despedida del Señor, cuando antes de partir les dice a los discípulos: "Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta... Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros" (Jn 16, 12-14). Por una parte el Espíritu, que hace de guía y abre así las puertas a un conocimiento, del cual antes faltaba el presupuesto que permitiera acogerlo; es ésta la amplitud y la profundidad nunca alcanzada de la fe cristiana. Por otra parte, este guiar es un "tomar" del tesoro de Jesucristo mismo, cuya profundidad inagotable se manifiesta en esta conducción por parte del Espíritu. A este respecto el Catecismo cita una palabra densa del Papa Gregorio Magno: "la comprensión de las palabras divinas crece con su reiterada lectura" (Catecismo de la Iglesia Católica, 94; Gregorio, In Ez 1, 7, 8). El Concilio Vaticano II señala tres maneras esenciales en que se realiza la guía del Espíritu Santo en la Iglesia y, en consecuencia, el "crecimiento de la Palabra": éste se lleva a cabo a través de la meditación y del estudio por parte de los fieles, por medio del conocimiento profundo, que deriva de la experiencia espiritual y por medio de la predicación de "los obispos, sucesores de los Apóstoles en el carisma de la verdad" (Dei Verbum, 8).

      En este contexto es posible entender correctamente el concepto de "revelación privada", que se refiere a todas las visiones y revelaciones que tienen lugar una vez terminado el Nuevo Testamento; es ésta la categoría dentro de la cual debemos colocar el mensaje de Fátima. Escuchemos aún a este respecto antes de nada el Catecismo de la Iglesia Católica: "A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas "privadas", algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia... Su función no es la de... "completar" la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia" (n. 67). Se deben aclarar dos cosas:

      1. La autoridad de las revelaciones privadas es esencialmente diversa de la única revelación pública: ésta exige nuestra fe; en efecto, en ella, a través de palabras humanas y de la mediación de la comunidad viviente de la Iglesia, Dios mismo nos habla. La fe en Dios y en su Palabra se distingue de cualquier otra fe, confianza u opinión humana. La certeza de que Dios habla me da la seguridad de que encuentro la verdad misma y, de ese modo, una certeza que no puede darse en ninguna otra forma humana de conocimiento. Es la certeza sobre la cual edifico mi vida y a la cual me confío al morir.

      2. La revelación privada es una ayuda para la fe, y se manifiesta como creíble precisamente porque remite a la única revelación pública. El Cardenal Próspero Lambertini, futuro Papa Benedicto XIV, dice al respecto en su clásico tratado, que después llegó a ser normativo para las beatificaciones y canonizaciones: "No se debe un asentimiento de fe católica a revelaciones aprobadas en tal modo; no es ni tan siquiera posible. Estas revelaciones exigen más bien un asentimiento de fe humana, según las reglas de la prudencia, que nos las presenta como probables y piadosamente creíbles". El teólogo flamenco E. Dhanis, eminente conocedor de esta materia, afirma sintéticamente que la aprobación eclesiástica de una revelación privada contiene tres elementos: el mensaje en cuestión no contiene nada que vaya contra la fe y las buenas costumbres; es lícito hacerlo publico, y los fieles están autorizados a darle en forma prudente su adhesión (E. Dhanis, Sguardo su Fatima e bilancio di una discussione, en: La Civiltà Cattolica 104, 1953, II. 392-406, en particular 397). Un mensaje así puede ser una ayuda válida para comprender y vivir mejor el Evangelio en el momento presente; por eso no se debe descartar. Es una ayuda que se ofrece, pero no es obligatorio hacer uso de la misma.

      El criterio de verdad y de valor de una revelación privada es, pues, su orientación a Cristo mismo. Cuando ella nos aleja de Él, cuando se hace autónoma o, más aún, cuando se hace pasar como otro y mejor designio de salvación, más importante que el Evangelio, entonces no viene ciertamente del Espíritu Santo, que nos guía hacia el interior del Evangelio y no fuera del mismo. Esto no excluye que dicha revelación privada acentúe nuevos aspectos, suscite nuevas formas de piedad o profundice y extienda las antiguas. Pero, en cualquier caso, en todo esto debe tratarse de un apoyo para la fe, la esperanza y la caridad, que son el camino permanente de salvación para todos. Podemos añadir que a menudo las revelaciones privadas provienen sobre todo de la piedad popular y se apoyan en ella, le dan nuevos impulsos y abren para ella nuevas formas. Eso no excluye que tengan efectos incluso sobre la liturgia, como por ejemplo muestran las fiestas del Corpus Domini y del Sagrado Corazón de Jesús. Desde un cierto punto de vista, en la relación entre liturgia y piedad popular se refleja la relación entre Revelación y revelaciones privadas: la liturgia es el criterio, la forma vital de la Iglesia en su conjunto, alimentada directamente por el Evangelio. La religiosidad popular significa que la fe está arraigada en el corazón de todos los pueblos, de modo que se introduce en la esfera de lo cotidiano. La religiosidad popular es la primera y fundamental forma de "inculturación" de la fe, que debe dejarse orientar y guiar continuamente por las indicaciones de la liturgia, pero que a su vez fecunda la fe a partir del corazón.

      Hemos pasado así de las precisiones más bien negativas, que eran necesarias antes de nada, a la determinación positiva de las revelaciones privadas: ¿cómo se pueden clasificar de modo correcto a partir de la Sagrada Escritura? ¿Cuál es su categoría teológica? La carta más antigua de San Pablo que nos ha sido conservada, tal vez el escrito más antiguo del Nuevo Testamento, la Primera Carta a los Tesalonicenses, me parece que ofrece una indicación. El Apóstol dice en ella: "No apaguéis el Espíritu, no despreciéis las profecías; examinad cada cosa y quedaos con lo que es bueno" (5, 19-21). En todas las épocas se le ha dado a la Iglesia el carisma de la profecía, que debe ser examinado, pero que tampoco puede ser despreciado. A este respecto, es necesario tener presente que la profecía en el sentido de la Biblia no quiere decir predecir el futuro, sino explicar la voluntad de Dios para el presente, lo cual muestra el recto camino hacia el futuro. El que predice el futuro se encuentra con la curiosidad de la razón, que desea apartar el velo del porvenir; el profeta ayuda a la ceguera de la voluntad y del pensamiento y aclara la voluntad de Dios como exigencia e indicación para el presente. La importancia de la predicción del futuro en este caso es secundaria. Lo esencial es la actualización de la única revelación, que me afecta profundamente: la palabra profética es advertencia o también consuelo o las dos cosas a la vez. En este sentido, se puede relacionar el carisma de la profecía con la categoría de los "signos de los tiempos", que ha sido subrayada por el Vaticano II: "...sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo?" (Lc 12, 56). En esta parábola de Jesús por "signos de los tiempos" debe entenderse su propio camino, el mismo Jesús. Interpretar los signos de los tiempos a la luz de la fe significa reconocer la presencia de Cristo en todos los tiempos. En las revelaciones privadas reconocidas por la Iglesia -y por tanto también en Fátima- se trata de esto: ayudarnos a comprender los signos de los tiempos y a encontrar la justa respuesta desde la fe ante ellos.

La estructura antropológica de las revelaciones privadas

      Una vez que con las precedentes reflexiones hemos tratado de determinar el lugar teológico de las revelaciones privadas, antes de ocuparnos de una interpretación del mensaje de Fátima, debemos aún intentar aclarar brevemente un poco su carácter antropológico (psicológico). La antropología teológica distingue en este ámbito tres formas de percepción o "visión": la visión con los sentidos, es decir la percepción externa corpórea, la percepción interior y la visión espiritual (visio sensibilis - imaginativa - intellectualis). Está claro que en las visiones de Lourdes, Fátima, etc. no se trata de la normal percepción externa de los sentidos: las imágenes y las figuras, que se ven, no se hallan exteriormente en el espacio, como se encuentran un árbol o una casa. Esto es absolutamente evidente, por ejemplo, por lo que se refiere a la visión del infierno (descrita en la primera parte del "secreto" de Fátima) o también la visión descrita en la tercera parte del "secreto", pero puede demostrarse con mucha facilidad también en las otras visiones, sobre todo porque no todos los presentes las veían, sino de hecho sólo los "videntes". Del mismo modo es obvio que no se trata de una "visión" intelectual, sin imágenes, como se da en otros grados de la mística. Aquí se trata de la categoría intermedia, la percepción interior, que ciertamente tiene en el vidente la fuerza de una presencia que, para él, equivale a la manifestación externa sensible.

      Ver interiormente no significa que se trate de fantasía, como si fuera sólo una expresión de la imaginación subjetiva. Más bien significa que el alma viene acariciada por algo real, aunque suprasensible, y es capaz de ver lo no sensible, lo no visible por los sentidos, una especie de visión con los "sentidos internos". Se trata de verdaderos "objetos", que tocan el alma, aunque no pertenezcan a nuestro habitual mundo sensible. Para esto se exige una vigilancia interior del corazón que generalmente no se tiene a causa de la fuerte presión de las realidades externas y de las imágenes y pensamientos que llenan el alma. La persona es transportada más allá de la pura exterioridad y otras dimensiones más profundas de la realidad la tocan, se le hacen visibles. Tal vez por eso se puede comprender por qué los niños son los destinatarios preferidos de tales apariciones: el alma está aún poco alterada y su capacidad interior de percepción está aún poco deteriorada. "De la boca de los niños y de los lactantes has recibido la alabanza", responde Jesús con una frase del Salmo 8 (v.3) a la crítica de los Sumos Sacerdotes y de los ancianos, que encuentran inoportuno el grito de "hosanna" de los niños (Mt 21, 16).

      La "visión interior" no es una fantasía, sino una propia y verdadera manera de verificar, como hemos dicho. Pero conlleva también limitaciones. Ya en la visión exterior está siempre involucrado el factor subjetivo; no vemos el objeto puro, sino que llega a nosotros a través del filtro de nuestros sentidos, que deben llevar a cabo un proceso de traducción. Esto es aún más evidente en la visión interior, sobre todo cuando se trata de realidades que sobrepasan en sí mismas nuestro horizonte. El sujeto, el vidente, está involucrado de un modo aún más íntimo. Él ve con sus concretas posibilidades, con las modalidades de representación y de conocimiento que le son accesibles. En la visión interior se trata, de manera más amplia que en la exterior, de un proceso de traducción, de modo que el sujeto es esencialmente copartícipe en la formación como imagen de lo que aparece. La imagen puede llegar solamente según sus medidas y sus posibilidades. Tales visiones nunca son simples "fotografías" del más allá, sino que llevan en sí también las posibilidades y los límites del sujeto perceptor.

      Esto se puede comprender en todas las grandes visiones de los santos; naturalmente, vale también para las visiones de los niños de Fátima. Las imágenes que ellos describen no son en absoluto simples expresiones de su fantasía, sino fruto de una real percepción de origen superior e interior, pero no son imaginaciones como si por un momento se quitara el velo del más allá y el cielo apareciese en su esencia pura, tal como nosotros esperamos verlo un día en la definitiva unión con Dios. Más bien las imágenes son, por decirlo así, una síntesis del impulso proveniente de lo Alto y de las posibilidades de que dispone para ello el sujeto que percibe, esto es, los niños. Por este motivo, el lenguaje imaginativo de estas visiones es un lenguaje simbólico. El Cardenal Sodano dice al respecto: "... no se describen en sentido fotográfico los detalles de los acontecimientos futuros, sino que sintetizan y condensan sobre un mismo fondo, hechos que se extienden en el tiempo según una sucesión y con una duración no precisadas". Esta concentración de tiempos y espacios en una única imagen es típica de tales visiones que, por lo demás, pueden ser descifradas sólo a posteriori. A este respecto, no todo elemento visivo debe tener un concreto sentido histórico. Lo que cuenta es la visión como conjunto, y a partir del conjunto de imágenes deben ser comprendidos los aspectos particulares. Lo que es central en una imagen se desvela en último término a partir del centro de la "profecía" cristiana en absoluto: el centro está allí donde la visión se convierte en llamada y guía hacia la voluntad de Dios.

Un intento de interpretación del secreto de Fátima

      La primera y segunda parte del secreto de Fátima han sido ya discutidas tan ampliamente por la literatura especializada que ya no hay que ilustrarlas más. Quisiera sólo llamar la atención brevemente sobre el punto más significativo. Los niños han experimentado durante un instante terrible una visión del infierno. Han visto la caída de las "almas de los pobres pecadores". Y se les dice por qué se les ha hecho pasar por ese momento: para "salvarlas", para mostrar un camino de salvación. Viene así a la mente la frase de la Primera Carta de Pedro: "meta de vuestra fe es la salvación de las almas" (1,9). Para este objetivo se indica como camino -de un modo sorprendente para personas provenientes del ámbito cultural anglosajón y alemán- la devoción al Corazón Inmaculado de María. Para entender esto puede ser suficiente aquí una breve indicación. "Corazón" significa en el lenguaje de la Biblia el centro de la existencia humana, la confluencia de razón, voluntad, temperamento y sensibilidad, en la cual la persona encuentra su unidad y su orientación interior. El «corazón inmaculado" es, según Mt 5,8, un corazón que a partir de Dios ha alcanzado una perfecta unidad interior y, por lo tanto, "ve a Dios". La "devoción" al Corazón Inmaculado de María es, pues, un acercarse a esta actitud del corazón, en la cual el "fiat" -hágase tu voluntad- se convierte en el centro animador de toda la existencia. Si alguno objetara que no debemos interponer un ser humano entre nosotros y Cristo, se le debería recordar que Pablo no tiene reparo en decir a sus comunidades: imitadme (1 Co 4, 16; Flp 3,17; 1 Ts 1,6; 2 Ts 3,7.9). En el Apóstol pueden constatar concretamente lo que significa seguir a Cristo. ¿De quién podremos nosotros aprender mejor en cualquier tiempo si no de la Madre del Señor?

      Llegamos así, finalmente, a la tercera parte del "secreto" de Fátima publicado íntegramente aquí por primera vez. Como se desprende de la documentación precedente, la interpretación que el Cardenal Sodano ha dado en su texto del 13 de mayo, había sido presentada anteriormente a Sor Lucia en persona. A este respecto, Sor Lucia ha observado en primer lugar que a ella misma se le dio la visión, no su interpretación. La interpretación, decía, no es competencia del vidente, sino de la Iglesia. Ella, sin embargo, después de la lectura del texto, ha dicho que esta interpretación correspondía a lo que ella había experimentado y que, por su parte, reconocía dicha interpretación como correcta. En lo que sigue, pues, se podrá sólo intentar dar un fundamento más profundo a dicha interpretación a partir de los criterios hasta ahora desarrollados.

      Como palabra clave de la primera y de la segunda parte del "secreto" hemos descubierto la de "salvar las almas", así como la palabra clave de este "secreto" es el triple grito: "¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!". Viene a la mente el comienzo del Evangelio: "paenitemini et credite evangelio" (Mc 1,15). Comprender los signos de los tiempos significa comprender la urgencia de la penitencia, de la conversión y de la fe. Esta es la respuesta adecuada al momento histórico, que se caracteriza por grandes peligros y que serán descritos en las imágenes sucesivas. Me permito insertar aquí un recuerdo personal: en una conversación conmigo Sor Lucia me dijo que le resultaba cada vez más claro que el objetivo de todas las apariciones era el de hacer crecer siempre más en la fe, en la esperanza y en la caridad. Todo el resto era sólo para conducir a esto.

      Examinemos ahora más de cerca cada imagen. El ángel con la espada de fuego a la derecha de la Madre de Dios recuerda imágenes análogas en el Apocalipsis. Representa la amenaza del juicio que incumbe sobre el mundo. La perspectiva de que el mundo podría ser reducido a cenizas en un mar de llamas, hoy no es considerada absolutamente pura fantasía: el hombre mismo ha preparado con sus inventos la espada de fuego. La visión muestra después la fuerza que se opone al poder de destrucción: el esplendor de la Madre de Dios, y proveniente siempre de él, la llamada a la penitencia. De ese modo se subraya la importancia de la libertad del hombre: el futuro no está determinado de un modo inmutable, y la imagen que los niños vieron, no es una película anticipada del futuro, de la cual nada podría cambiarse. Toda la visión tiene lugar en realidad sólo para llamar la atención sobre la libertad y para dirigirla en una dirección positiva. El sentido de la visión no es el de mostrar una película sobre el futuro ya fijado de forma irremediable. Su sentido es exactamente el contrario, el de movilizar las fuerzas del cambio hacia el bien. Por eso están totalmente fuera de lugar las explicaciones fatalísticas del "secreto" que, por ejemplo, dicen que el atentador del 13 de mayo de 1981 habría sido en definitiva un instrumento del plan divino guiado por la Providencia y que, por tanto, no habría actuado libremente, así como otras ideas semejantes que circulan. La visión habla más bien de los peligros y del camino para salvarse de los mismos.

      Las siguientes frases del texto muestran una vez más muy claramente el carácter simbólico de la visión: Dios permanece el inconmensurable y la luz que supera todas nuestras visiones. Las personas humanas aparecen como en un espejo. Debemos tener siempre presente esta limitación interna de la visión, cuyos confines están aquí indicados visivamente. El futuro se muestra sólo "como en un espejo de manera confusa" (cf. 1 Co 13,12). Tomemos ahora en consideración cada una de las imágenes que siguen en el texto del "secreto". El lugar de la acción aparece descrito con tres símbolos: una montaña escarpada, una grande ciudad medio en ruinas y, finalmente, una gran cruz de troncos rústicos. Montaña y ciudad simbolizan el lugar de la historia humana: la historia como costosa subida hacia lo alto, la historia como lugar de la humana creatividad y de la convivencia, pero al mismo tiempo como lugar de las destrucciones, en las cuales el hombre destruye la obra de su propio trabajo. La ciudad puede ser el lugar de comunión y de progreso, pero también el lugar del peligro y de la amenaza más extrema. Sobre la montaña está la cruz, meta y punto de orientación de la historia. En la cruz la destrucción se transforma en salvación; se levanta como signo de la miseria de la historia y como promesa para la misma.

      Aparecen después aquí personas humanas: el Obispo vestido de blanco ("hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre"), otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y, finalmente, hombres y mujeres de todas las clases y estratos sociales. El Papa parece que precede a los otros, temblando y sufriendo por todos los horrores que lo rodean. No sólo las casas de la ciudad están medio en ruinas, sino que su camino pasa en medio de los cuerpos de los muertos. El camino de la Iglesia se describe así como un viacrucis, como camino en un tiempo de violencia, de destrucciones y de persecuciones. Se puede ver representada en esta imagen la historia de todo un siglo. Del mismo modo que los lugares de la tierra están sintéticamente representados en las dos imágenes de la montaña y de la ciudad y están orientados hacia la cruz, también los tiempos son presentados de forma compacta. En la visión podemos reconocer el siglo pasado como siglo de los mártires, como siglo de los sufrimientos y de las persecuciones contra la Iglesia, como el siglo de las guerras mundiales y de muchas guerras locales que han llenado toda su segunda mitad y han hecho experimentar nuevas formas de crueldad. En el "espejo" de esta visión vemos pasar a los testigos de la fe de decenios. A este respecto, parece oportuno mencionar una frase de la carta que Sor Lucia escribió al Santo Padre el 12 de mayo de 1982: "la tercera parte del "secreto" se refiere a las palabras de Nuestra Señora: "Si no (Rusia) diseminará sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán destruidas"".

      En el viacrucis de este siglo, la figura del Papa tiene un papel especial. En su fatigoso subir a la montaña podemos encontrar indicados con seguridad juntos diversos Papas, que empezando por Pío X hasta el Papa actual han compartido los sufrimientos de este siglo y se han esforzado por avanzar entre ellas por el camino que lleva a la cruz. En la visión también el Papa es matado en el camino de los mártires. ¿No podía el Santo Padre, cuando después del atentado del 13 de mayo de 1981 se hizo llevar el texto de la tercera parte del "secreto", reconocer en él su propio destino? Había estado muy cerca de las puertas de la muerte y él mismo explicó el haberse salvado, con las siguientes palabras: "...fue una mano materna a guiar la trayectoria de la bala y el Papa agonizante se paró en el umbral de la muerte" (13 de mayo de 1994). Que una "mano materna" haya desviado la bala mortal muestra sólo una vez más que no existe un destino inmutable, que la fe y la oración son poderosas, que pueden influir en la historia y, que al final, la oración es más fuerte que las balas, la fe más potente que las divisiones.

      La conclusión del "secreto" recuerda imágenes que Lucía puede haber visto en libros de piedad y cuyo contenido deriva de antiguas intuiciones de fe. Es una visión consoladora, que quiere hacer maleable por el poder salvador de Dios una historia de sangre y lágrimas. Los ángeles recogen bajo los brazos de la cruz la sangre de los mártires y riegan con ella las almas que se acercan a Dios. La sangre de Cristo y la sangre de los mártires están aquí consideradas juntas: la sangre de los mártires fluye de los brazos de la cruz. Su martirio se lleva a cabo de manera solidaria con la pasión de Cristo y se convierte en una sola cosa con ella. Ellos completan en favor del Cuerpo de Cristo lo que aún falta a sus sufrimientos (cf. Col 1,24). Su vida se ha convertido en Eucaristía, inserta en el misterio del grano de trigo que muere y se hace fecundo. La sangre de los mártires es semilla de cristianos, ha dicho Tertuliano. Así como de la muerte de Cristo, de su costado abierto, ha nacido la Iglesia, así la muerte de los testigos es fecunda para la vida futura de la Iglesia. La visión de la tercera parte del "secreto", tan angustiosa en su comienzo, se concluye pues con un imagen de esperanza: ningún sufrimiento es vano y, precisamente, una Iglesia sufriente, una Iglesia de mártires, se convierte en señal orientadora para la búsqueda de Dios por parte del hombre. En las manos amorosas de Dios no han sido acogidos únicamente los que sufren como Lázaro, que encontró el gran consuelo y representa misteriosamente a Cristo que quiso ser para nosotros el pobre Lázaro; hay algo más, del sufrimiento de los testigos deriva una fuerza de purificación y de renovación, porque es actualización del sufrimiento mismo de Cristo y transmite en el presente su eficacia salvífica.

      Hemos llegado así a una última pregunta: ¿Qué significa en su conjunto (en sus tres partes) el "secreto" de Fátima? ¿Qué nos dice a nosotros? Ante todo, debemos afirmar con el Cardenal Sodano: "...los acontecimientos a los que se refiere la tercera parte del "secreto" de Fátima, parecen pertenecer ya al pasado". En la medida en que se refiere a acontecimientos concretos, ya pertenecen al pasado. Quien había esperado en impresionantes revelaciones apocalípticas sobre el fin del mundo o sobre el curso futuro de la historia debe quedar desilusionado. Fátima no nos ofrece este tipo de satisfacción de nuestra curiosidad, del mismo modo que la fe cristiana por lo demás no quiere y no puede ser un mero alimento para nuestra curiosidad. Lo que queda de válido lo hemos visto de inmediato al inicio de nuestras reflexiones sobre el texto del "secreto": la exhortación a la oración como camino para la "salvación de las almas" y, en el mismo sentido, la llamada a la penitencia y a la conversión.

      Quisiera al final volver aún sobre otra palabra clave del "secreto", que con razón se ha hecho famosa: "mi Corazón Inmaculado triunfará". ¿Qué quiere decir esto? Que el corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios, es más fuerte que los fusiles y que cualquier tipo de arma. El fiat de María, la palabra de su corazón, ha cambiado la historia del mundo, porque ella ha introducido en el mundo al Salvador, porque gracias a este "sí" Dios pudo hacerse hombre en nuestro mundo y así permanece ahora y para siempre. El maligno tiene poder en este mundo, lo vemos y lo experimentamos continuamente; él tiene poder porque nuestra libertad se deja alejar continuamente de Dios. Pero desde que Dios mismo tiene un corazón humano y de ese modo ha dirigido la libertad del hombre hacia el bien, hacia Dios, la libertad hacia el mal ya no tiene la última palabra. Desde aquel momento cobran todo su valor las palabras de Jesús: "padeceréis tribulaciones en el mundo, pero tened confianza; yo he vencido al mundo" (Jn 16,33). El mensaje de Fátima nos invita a confiar en esta promesa.

Joseph Card. Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe


      Lea también el relato de las apariciones de Fátima, con la primera y segunda parte del secreto.


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