Mensaje del 25 de mayo de 2007

¡Queridos hijos! Oren conmigo al Espíritu Santo para que, en el camino de vuestra santidad, los conduzca en la búsqueda de la voluntad de Dios. Y ustedes que están lejos de la oración, conviértanse y busquen en el silencio de su corazón, la salvación de su alma; y aliméntenla con la oración. Yo los bendigo a cada uno con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

 

LOS SIETE DONES

 

DIOS vierte dentro de él sus dones y gracias derrama en el alma las virtudes teológicas de la Fe, Esperanza y Caridad: El nos da sus Siete Dones, que nos ayudan a seguir Sus inspiraciones y que refuerzan nuestros poderes naturales. Estos Dones son: Conocimiento, Entendimiento, Sabiduría y Consejo, que iluminan y ayudan a nuestra inteligencia, y Fortaleza, Piedad y Temor al Señor, que refuerzan nuestras voluntades.

El Don de la Sabiduría nos ayuda a pensar menos en las cosas terrenales y más en Dios y nuestra vida espiritual.

El Don del Entendimiento nos ayuda a comprender y darnos cuenta de las verdades divinas.

El Don del Consejo es lo que podemos llamar prudencia divina, que nos permite escoger lo que hace feliz a Dios y que es bueno para nosotros.

El Don de la Fortaleza  nos da fuerza para realizar bien nuestras tareas.

El Don del Conocimiento nos ayuda a ver y rechazar los peligros de nuestra alma y de nuestro beneficio espiritual.

El Don de la piedad nos ayuda a amar a Dios más tiernamente para El.

El Don del  Temor al Señor nos inspira para reverenciar y respetar a Dios y a todas las cosas relacionadas con El y nos hace temer ocasionarle cualquier ofensa.

Estos se llaman “Dones” porque no los adquirimos o los merecimos. Son dados a nosotros libremente por el Espíritu Santo. Cuando Obedecemos  y seguimos las inspiraciones que El nos da, recibimos las Beatitudes, que son ideas nuevas, visiones nuevas, actividades nuevas y una vida nueva. Nos convertimos en más humildes, más alegres, más pacíficos y más limpios de corazón.

LAS OCHO BEATITUDES:

1.       Benditos son los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

2.       Benditos son los humildes, porque ellos poseerán la tierra.

3.       Benditos son aquellos que sufren, porque ellos serán confortados.

4.       Benditos son los hambrientos y sedientos de justicia, porque ellos serán satisfechos.

5.       Benditos son los misericordiosos, por que ellos obtendrán misericordia.

6.       Benditos son los limpios de corazón por que ellos verán a Dios.

7.       Benditos los que hacen la paz, por que serán llamados hijos de Dios.

8.       Benditos son los que sufren de persecución por búsqueda de justicia, por que de ellos es el Reino de los Cielos.

                                                                                                                                                                                                                                            

¡Que maravillosas bendiciones nos da el Espíritu Santo, si tan solo se las pedimos!

 

LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO:

De los dones de las Beatitudes surgen los Frutos del Espíritu Santo, que son la alegría, Paciencia, Indulgencia, Bondad, Modestia y Castidad y otras como gracias (o virtudes). Son todos esos actos que realizamos con paciencia, placer, alegría y amor.

 (San Tomas de Aquino)

Estas gracias son llamadas “Frutos” por que son los favores coronados, el resultado de todo lo que el Espíritu Santo, ha hecho por nosotros. Son para nuestra alma lo que la fruta es para el árbol, lo que la flor es para la planta.

Es así, que nos convertimos en un objeto de deleite para el Padre y el Hijo, que también entran y habitan en nuestras almas que entonces se transforma en la morada de la Santísima Trinidad.

Estos Dones, Beatitudes y Frutos los recibimos gracias a la oración y a los buenos actos, por la Santa Misa, la Comunión y los Sacramentos. Es extraño que muchos cristianos nunca pidan los Dones, las Beatitudes y los frutos del Espíritu Santo.

Estos dones y gracias no hacen nuestra vida triste o austera.

Por el contrario, nos llenan de una paz, una alegría y un consuelo que nunca antes habíamos sentido. Lo que antes era difícil es ahora fácil y placentero, porque, como ya hemos dicho, el Espíritu Santo, es el Espíritu de la alegría, de la paz y el consuelo. El nos ilumina nos da fuerza, El nos permite conocer a Dios como nunca antes lo habíamos conocido. El nos da un goce anticipado del cielo.

La alegría y Consuelo son, de hecho, las principales características del Espíritu Santo. Así lo leemos en las Cartas de los Apóstoles, “Los discípulos estaban llenos de alegría y del Espíritu Santo”

San Pablo dice “Yo derramo alegría en todas mis tribulaciones”.

La alegría es el resultado de la santidad, y encontramos que los Santos son los más jubilosos de los mortales. Por ejemplo, San Dominico, siempre estaba contento. Nunca estaba triste, excepto cuando escuchaba el sufrimiento de otros.

 

CARISMAS

Hay otros Dones llamados “carismas”, que son otorgados para santificar a la persona que los recibe, sino que son atribuidos para el beneficio y ayuda de otros. Tales dones como, realizar milagros, curar a los enfermos, el don de los lenguajes, el don de las profecías todos ellos son otorgados cuando es necesario.

Es importante señalar que, algunas veces atribuimos a una u otra de las Divinas Personas los actos o perfecciones que en realidad, son comunes de todas las Divinas Personas. Hacemos esto por medio de lo que los teólogos  llaman apropiación, esto es por que estas perfecciones parecen estar vinculadas con las características personales de esa Divina Persona.

Atribuimos el Poder y la Creación al Padre, porque El es el origen del Hijo y del Espíritu Santo.

Atribuimos la Sabiduría al Hijo, porque el Procede del Padre por el intelecto. Atribuimos la santificación de las almas, los Dones y los frutos al Espíritu Santo por que el Procede del Padre y del Hijo por su mutuo amor.

¿Cómo DEBEMOS HONRAR AL ESPIRITU SANTO EN NUESTRAS ALMAS?

Si, como lo hemos dicho, El Espíritu Santo, está realmente en nuestras almas, amándonos con un gran e indescriptible amor e implorando nuestro amor a cambio, debemos, sobre todas las cosas darnos cuenta y acordar Su Divina Presencia. No debemos, como muchos lo hacen, pasar el día entero, pasar los días y las semanas en completa ignorancia de El.

Es cierto, no podemos estar orando al Espíritu Santo constantemente, durante todo el día, pero podemos honrarlo  y adorarlo de muchas maneras diferentes:

Primero ofreciéndole nuestras oraciones diarias, Misas comuniones y buenos actos.

Aumentando los Dones y gracias del Espíritu Santo por medio de la oración y del recibimiento de los sacramentos.

Segundo, ofreciendo en Su honor todas las acciones del día.

Podemos ofrecerle nuestro trabajo diario nuestro sueño, nuestro alimento, todo lo que hagamos, como nos dice San Pablo “todo lo que hagas de palabra o trabajo hazlo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” El Apóstol continúa: “Si comes o bebes o cualquier otra cosa que hagas, hazla en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo”

De esta manera, honramos al Espíritu Santo durante el día y la noche, ofreciéndole por amor a El, todo lo que hacemos. Es El quien ordena comer, dormir, trabajar, descansar. Ciertamente no hay dificultad en hacer todo esto por amor a El.

Tercero, rezando oraciones especiales al Espíritu Santo.

Diariamente rezamos estas oraciones al Espíritu Santo, pero no siempre les ponemos suficiente atención.

Cada vez que hacemos la Señal de la Cruz, decimos: “En el nombre del Padre del Hijo, y del  Espíritu Santo”. En el futuro, cuando repitamos estas palabras, digamos con especial énfasis las palabras, “Espíritu Santo”, no porque deseemos brindarle mayor honor al Espíritu Santo que al Padre o al Hijo, sino para reparar nuestro anterior descuido.

Lo mismo se aplica a otra oración que repetimos frecuentemente, viz.: Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo”. Rezamos esta bella oración con frecuencia, pero muchos la dicen sin poner la debida atención. Tratemos en el futuro de enfatizar un poco las palabras “al Espíritu Santo”. Rezar esta oración una vez con devoción, vale más que rezarla mil veces precipitada e irreverentemente.

Una tercera oración especial en honor del Espíritu Santo es el Tercer Glorioso Misterio del Rosario, viz., “El descenso del Espíritu Santo a Nuestra Señora y los Apóstoles”

Nuestra intención debe ser clara cuando decimos este misterio para pedirle a la dulce Madre de Dios y a los Apóstoles que obtengan para nosotros los Dones y gracias del Espíritu Santo como ellos los recibieron en la fiesta de Pentecostés.

Cuarto, Jaculatorias al Espíritu Santo

“Espíritu Santo, Dios de Amor, Yo te adoro real y verdaderamente en mi alma, oh, dame tu santo amor”.

“Espíritu Santo, Dios de Paz que estas real y verdaderamente en mi alma, dame tu bendita paz, que superan cualquier entendimiento”.

“Espíritu Santo, Dios de alegría y consuelo, que estas real y verdaderamente en mi alma, lléname con tu alegría y consuelo”.

“Espíritu Santo, Dios de fuerza, que estás real y verdaderamente en mi alma dame tu divina fuerza para que pueda hacer bien todas las cosas”

“Espíritu Santo, Dios de infinita Dulzura y Bondad, que estás real y verdaderamente en mi alma, dame Tus Siete Dones, Tus Beatitudes y tus Frutos”

Podemos decir algunas o todas estas jaculatorias por la noche, cuando despertamos o durante el día cuando trabajamos o en cualquier momento. Nos mantendrán siempre ante la bendita presencia del Espíritu Santo y nos darán alegría y consuelo.

Quinta por la práctica de las virtudes

Todas las virtudes agradan al Espíritu Santo, pero dos de ellas lo conmueven más especialmente, viz., humildad y pureza. Por lo tanto, debemos poner especial cuidado en cultivar estas virtudes y rechazar el orgullo, la vanidad y la impureza.

 

 

VEN ESPÍRITU CREADOR

Ven, Oh bendito Espíritu Creador

Y toma en nuestras almas Tu descanso

Ven con Tu gracia y divina ayuda,

Para llenar los corazones que tú haz creado

Grandeza Divina, por Ti lloramos

Oh el mayor Regalo de Dios!

Oh fuente de vida, Oh Fuego de amor!

Y dulce Unción del Cielo

Así con Tus siente dones sabemos;

Que está el dedo de la mano de Dios,

Es nuestra la promesa del Padre,

Que te dota del poder

Enciende en nuestros sentidos desde arriba.

Y haces que nuestros corazones

se inunden de amor;

Con firme paciencia y gran virtud,

Reemplaza la debilidad de nuestra carne.

Nos alejas del temido enemigo,

Y nos brindas en su lugar, Tu paz verdadera;

Debemos entonces pedir Tu guía

Para cambiar el camino de nuestras vidas

Oh, puede Tu gracia concedernos

Conocer al Padre y al Hijo

Y a ti a través del tiempo

El bendito Espíritu eterno

Toda la gloria a través de los años

Para el Padre y el Hijo

Que resucito de entre los muertos;

lo mismo para Ti

Oh eterno Espíritu Santo,

Amén

 

ORACIONES AL ESPÍRITU SANTO

LETANÍA AL ESPIRITU SANTO

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros

Señor, ten piedad de nosotros,

Padre Todopoderoso, Ten piedad de nosotros

Jesús, Hijo Eterno del Padre, Redentor del universo, Sálvanos

Espíritu del Padre y del Hijo, Vida infinita, Santifícanos

Santísima Trinidad, Escúchanos.

Espíritu Santo, que procedes del Padre y del Hijo, Entra en nuestros corazones

Espíritu Santo, que eres igual que el Padre y el Hijo, Entra en nuestros corazones

Promesa de Dios Padre, ten piedad de nosotros.

Rayo de luz celestial, ten piedad de nosotros.

Rayo de luz celestial, ten piedad de nosotros.

Autor  de todo lo bueno,

Fuente de agua celestial,

Fuego abrazador,

Caridad ardiente,

Unción Espiritual,

Espíritu de amor y verdad,

Espíritu de sabiduría y entendimiento,

Espíritu de consejo y fortaleza,

Espíritu de conocimiento y piedad,

Espíritu del temor al Señor,

Espíritu de gracia y oración,

Espíritu de paz y humildad,

Espíritu de modestia e inocencia,

Espíritu Santo el que Conforta,

Espíritu Santo el que Santifica,

Espíritu Santo, el que gobierna a la iglesia,

Regalo de Dios, el Más alabado,

Espíritu que llena el Universo,

Espíritu de la adopción de los hijos de Dios,

Espíritu Santo, inspíranos con el Horror del pecado

Espíritu Santo, ven y renueva la faz del mundo,

Espíritu Santo, vierte tu luz en nuestras almas,

Espíritu Santo, graba tu ley en nuestros corazones,

Espíritu Santo, enciéndenos con la flama de tu amor,

Espíritu Santo, ábrenos los tesoros de tus bendiciones,

Espíritu Santo, enséñanos a orar.

Espíritu Santo, ilumínanos con inspiraciones celestiales,

Espíritu Santo, guíanos en el camino de la salvación,

Espíritu Santo, concédenos conocimiento necesario,

Espíritu Santo, inspíranos para practicar el bien,

Espíritu Santo, bríndanos el mérito de todas las virtudes,

Espíritu Santo, haznos perseverar en la justicia,

Espíritu Santo, se tu nuestra recompensa eterna.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,

Envíanos al Espíritu Santo.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo

Vierte en nuestras almas los dones del Espíritu Santo.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,

Concédenos al Espíritu Santo, de la Sabiduría y la Piedad

¡Ven, Espíritu Santo, Llena los corazones de fe,

Y enciende en ellos el fuego de Tu amor.

Oremos

Concédenos, Oh Padre misericordioso, que Tu Divino

Espíritu nos ilumine, nos encienda y nos purifique, que

El penetre en nosotros con Su rocío celestial y nos haga

Fructíferos en buenas obras, a través de Nuestro Señor

Jesucristo, Tu Hijo, que contigo, en la Unidad del Espíritu

Santo, viven y reinan por los siglos.

Amén

NOVENA AL ESPÍRITU SANTO PARA UN FAVOR ESPECIAL

Oh Espíritu Santo, Tu que eres la Tercera Persona

De la Santísima Trinidad. Tu que eres el Espíritu de la verdad,

Del amor y la Santidad, que procede del Padre y

Del hijo, igual a Ellos en Todo. Yo te adoro y te amo

Con todo mi corazón.

Enséñame a conocer y a buscar a Dios, por quien y para

Quien fui creado. Llena mi corazón con santo temor

Y con un gran amor por El. Concédeme el remordimiento

Y la paciencia y no me dejes caer en la tentación.

Aumenta en mí la fe, la esperanza y la caridad

Y concédeme todas las virtudes apropiadas a mi vida.

Ayúdame a crecer con las cuatro virtudes cardinales

Tus siete dones y tus doce frutos.

Hazme un fiel seguidor de Jesucristo, un hijo obediente

De la iglesia y un amigo para mi vecino.

Dame la gracia para seguir los mandamientos

Y para recibir los sacramentos dignamente.

Elévame a la Santidad para el estado de vida que tú me haz escogido

Y condúceme a una feliz muerte para una vida eterna.

A través de Jesucristo, nuestro Señor.

Concédeme también, Oh Espíritu Santo,

Dador de todo lo bueno,

El favor especial que te pido

Si es para tu Honor y gloria y para mi bien estar.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,

Como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos

Amén.

ORACION PARA LA PROPAGACION DE LA FE CATOLICA

Oh Espíritu Santo, Espíritu de la verdad entra en nuestros corazones,

Vierte los rayos de tu luz sobre todas las naciones,

Para que puedan agradarte en una unidad de fe.

UN ALIENTO

Oh Espíritu Santo, creador ayuda misericordiosamente a tu iglesia católica

Y por tu poder celestial hazla fuerte y permanente en contra de los asaltos de sus enemigos

Por tu amor y gracia renueva el Espíritu de tus siervos que tus haz ungido, por que a través,

De ti debemos glorificar al Padre y a su único Hijo, Jesucristo nuestro Señor, Amén.

VEN, ESPIRITU SANTO

Ven, Espíritu Santo, llena nuestros corazones de tu fe y enciéndelos con el fuego de tu amor

R. Envía Tu Espíritu y serán creados

S. Y Tu renovarás la faz de la tierra

 

Oremos

Oh Dio, que haz mostrado a los corazones la fe, a través

De la luz del Espíritu Santo, otórganos por medio del mismo

Espíritu que seamos siempre sabios

Siempre nos regocijemos con su consuelo. A través de Nuestro

Señor Jesucristo. Amén

 

CONSAGRACION DIARIA AL Espíritu Santo,

 

Bendito Espíritu Santo, recibe la consagración

que te hago de mi ser completo. Desde este momento

en adelante, entra en cualquier lugar de mi vida y en cada una de mis acciones

tu eres mi luz, mi guía mi Fuerza y el único deseo de mi corazón. Me

abandono sin reserva a tu acción divina y deseo siempre ser dócil a tus inspiraciones.

Oh Espíritu Santo, transfórmame con y a través de María en otro Cristo Jesús,

Para la gloria del Padre y la salvación del mundo. Amén

ORACION DE LOS SIETE DONES DEL ESPIRITU SANTO

Oh Señor Jesucristo, que antes de subir al cielo

Prometiste enviar al Espíritu Santo, para terminar tu obra en las

Almas de tus apóstoles y discípulos, concédeme la gracia de recibir al mismo

Espíritu Santo, para que El perfeccione en mi alma el trabajo de tu gracia y de tu amor

Concédeme al Espíritu de la sabiduría para que me permita despreciar la cosas efimeras

Del mundo y sólo aspire a las cosas eternas al Espíritu del entendimiento para que ilumine mi mente

Con la luz de tu divina verdad:

Al Espíritu del consejo, para que siempre escoja la mejor manera de agradar a Dios

Y ganarme el cielo; al Espíritu de la fortaleza para que pueda llevar mi cruz contigo

Y pueda sobrellevar con valor todos los obstáculos que se opongan a mi salvación;

Al Espíritu del conocimiento para que pueda conocer a Dios y a mi mismo y crecer

perfecto como los santos.

Al espíritu de la piedad, para que pueda encontrar el dulce y amistoso servicio de Dios;

Al Espíritu del Temor para que pueda estar lleno de amante reverencia hacia Dios

Y tenga el temor de ofenderlo hacia Dios.

Querido Señor márcame con la Señal de tus discípulos y protege todas mis acciones con tu Espíritu, Amén

CONSAGRACION AL Espíritu Santo,

Oh, Espíritu Santo, Divino Espíritu de luz y amor consagro a ti mi entendimiento,

Mi corazón y mi voluntad mi ser entero por ahora y siempre

Haz que mi entendimiento este siempre sujeto a tus inspiraciones celestiales y a las

enseñanzas de la iglesia católica de quien eres el guía infalible.

Haz que mi corazón este siempre encendido con amor a Dios a  mi prójimo.

Haz que mi voluntad siempre se conforte con tu divina voluntad y que mi vida

Entera sea una fiel imitación de la vida y las virtudes de nuestro Señor y Salvador

Jesucristo a quien junto con el Padre y contigo honrare y glorificare por siempre Amén.

ACTO DE OBLACION AL ESPÍRITU SANTO

Sobre mis rodillas, ante las nubes, testigos celestiales, me ofrezco en cuerpo

Y alma a ti, eterno Espíritu de Dios. Adoro al brillo de tu pureza, la infalible certeza de tu justicia

Y la fuerza de tu amor. Tu eres la fuerza y la luz de mi alma en ti vive mi ser completo.

Deseo nunca afligirte al ser desleal a tu gracia y rezo con todo mi corazón para estar siempre

Alejado del más pequeño pecado en contra tuya.

Hazme fiel en todos mis pensamientos y concédeme siempre escuchar tu voz

Ver tu luz y seguir tus inspiraciones. Yo me aferro y me doy a ti y pido

Tu compasión para que me protejas en mi debilidad sosteniendo los lastimados

Pies de Jesús viendo sus cinco heridas, confiando en su preciosa sangre y adorando su costado

Abierto y su afligido corazón, yo te imploro adorado Espíritu tu que me ayudas en mi falta de firmeza

Mantenme en tu gracia para que nunca peque en tu contra con el pecado que tu nunca perdonarías.

Otórgame la gracia Oh Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo para decirte siempre y en todo lugar.

“Habla Señor, que tu siervo escucha” , Amén

Nos brinda en este pequeño y bello libro todo acerca del Espíritu Santo, al citar a muchos santos y autores

Presenta al Señor la mayor enseñanza de la iglesia sobre “nuestro mas grande amigo” El Espíritu de la vida

Verdadera que habita todos los días en nuestros corazones si estamos en estado de gracia nos muestra

Una y otra vez por que somos los templos vivientes del Espíritu Santo, como nuestras almas son más grandes

Obras maestras de Dios por que están hechas a su imagen y semejanza acerca del divino morador

Que habita dentro de nosotros el Padre O´Sullivan dice, “El Espíritu Santo, no solo brinda su maravillosa ayuda a los apóstoles

A los mártires o a los misioneros, sino a todos los cristianos sin excepción si tan solo se lo piden como deben”

El señala que la mayor tragedia, es que muchos cristianos nunca rezan a este divino invitado que esta dentro de nuestras almas

Por lo tanto, la razón de que el autor haya escrito este libro es para ayudarnos a comprender a todos los cristianos por lo menos

Un poco el incomparable tersoro que poseemos en nosotros mismos, como resultado del bautismo, pero como también nos enseña

De la manera más infalible, como nos ayudamos orando a menudo y fervientemente al Espíritu Santo, para que este presente en todas

Nuestras acciones.